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Royal Caribbean fija postura sobre Mahahual y reafirma su apuesta de largo plazo por México

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En un momento en el que el debate público y mediático ha puesto bajo los reflectores al sur de Quintana Roo, Royal Caribbean Group decidió salir al frente. A través de una conferencia de prensa en línea, la compañía abordó de manera directa la información que ha circulado en días recientes en torno a su proyecto en Mahahual, dejando claro que se trata de un tema que la empresa asume con total seriedad, responsabilidad y una visión de largo plazo.

Desde el arranque del encuentro, los directivos reconocieron que la situación ha generado inquietud, dudas y múltiples interpretaciones, por lo que consideraron necesario fijar una postura institucional clara. La naviera explicó que actualmente se encuentra analizando el escenario en su conjunto, evaluando opciones y revisando las oportunidades para responder de forma adecuada, siempre dentro del marco normativo mexicano y bajo los estrictos estándares de cumplimiento que rigen sus operaciones a nivel global.

En la conferencia participaron Jay Schneider, jefe de Innovación del grupo; Ari Adler, presidente de Royal Caribbean Group para México; y Luli Herreramoro, vicepresidenta de Relaciones Gubernamentales para México, acompañados por el equipo de comunicaciones de la compañía. La presencia de este nivel directivo reforzó el mensaje de que el tema no es menor y forma parte de la agenda estratégica del grupo en el país.

Durante su intervención inicial, la empresa subrayó que sus estándares de cumplimiento ambiental, social y operativo no solo se ajustan a la legislación local, sino que en muchos casos superan los requerimientos mínimos exigidos en los destinos donde opera. En ese sentido, Royal Caribbean enfatizó que cualquier decisión o ajuste en torno al proyecto se tomará con base en criterios técnicos, legales y de sustentabilidad, descartando improvisaciones o acciones fuera de la normatividad.

Uno de los puntos que la compañía consideró clave fue aclarar el origen de las obras que recientemente fueron clausuradas por PROFEPA. De acuerdo con la naviera, dichas acciones corresponden exclusivamente a trabajos de demolición y limpieza de un antiguo parque acuático abandonado que existía desde hace años en el predio adquirido. Estas estructuras, señalaron, representaban un riesgo tanto ambiental como de seguridad, y su retiro se realizó tras obtener permisos de los tres niveles de gobierno.

Royal Caribbean fue enfática al precisar que el proyecto turístico como tal no ha iniciado. Actualmente, explicó, se encuentra en proceso de evaluación por parte de SEMARNAT, a través de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), y no comenzará ninguna obra mayor hasta contar con todas las autorizaciones federales, estatales y municipales correspondientes, así como con la realización de la consulta pública que determine la autoridad ambiental.

En relación con el calendario, la empresa reconoció que los procesos legales en curso reducen parte del margen de maniobra, pero reiteró que mantiene su intención de abrir el proyecto hacia finales de 2027. “Seguimos siendo muy serios con nuestros compromisos en tiempo, calidad y estándares”, señalaron, recordando que proyectos de esta magnitud suelen enfrentar debates, posiciones encontradas y revisiones exhaustivas.

El componente ambiental ocupó buena parte de la conversación. La naviera detalló que el desarrollo contempla la protección, restauración y conservación de aproximadamente 45 hectáreas de manglar dentro de un polígono mayor, y que la construcción se plantea sobre zonas previamente impactadas y urbanizadas. Incluso, destacaron que el proyecto permitirá corregir afectaciones históricas, como la interrupción del flujo hidrológico causada por vialidades existentes, mediante la creación de canales que faciliten la recuperación natural del ecosistema.

Asimismo, Royal Caribbean adelantó que una de sus aportaciones más relevantes sería la modernización de infraestructura básica en la comunidad, incluyendo una nueva planta de tratamiento de aguas residuales con tecnología de punta, con capacidad suficiente para atender tanto las necesidades actuales de Mahahual como el crecimiento futuro derivado de una mayor actividad económica.

Más allá del proyecto principal, la compañía puso énfasis en que su relación con Mahahual no depende exclusivamente de la aprobación del desarrollo turístico. Entre los compromisos que siguen avanzando se encuentran la renovación y reubicación del centro comunitario, programas de manejo de residuos, mejoras en servicios de agua, drenaje y energía, así como acciones coordinadas para la atención del sargazo, en colaboración con autoridades locales, estatales y federales.

En este contexto, la empresa insistió en que su apuesta por Mahahual, por Quintana Roo y por México es de largo plazo. Los directivos subrayaron que no se trata únicamente de desarrollar un atractivo turístico, sino de detonar infraestructura, empleo, capacitación, proveeduría local y mejores servicios para la comunidad y la región.

“La intención es seguir trabajando con la comunidad, con el estado y con la federación, dentro del marco de la ley y con total transparencia”, reiteró la compañía, destacando que su historial en otros destinos demuestra que este tipo de proyectos, cuando se desarrollan con diálogo y cumplimiento normativo, pueden convertirse en motores de transformación regional.

Con este posicionamiento, Royal Caribbean Group buscó enviar un mensaje claro a la industria turística, a las comunidades y a las autoridades: el proyecto en Mahahual sigue siendo una prioridad estratégica, su desarrollo dependerá de procesos legales y ambientales sólidos, y la empresa mantendrá su compromiso de inversión, diálogo y colaboración mientras dichos procesos avanzan.

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