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Más allá del Mundial 2026: por qué la valuación técnica es la verdadera llave de la rentabilidad en Airbnb y hotelería

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El Mundial de la FIFA 2026 no sólo está moviendo pasiones deportivas. Está reconfigurando silenciosamente uno de los mercados más sensibles del país: el inmobiliario turístico.

Pero reducir el fenómeno a un evento deportivo sería simplificar demasiado el momento que vive México. Lo que está ocurriendo es más profundo: una aceleración estructural de la demanda turística que está presionando tarifas, elevando expectativas de rentabilidad y despertando un renovado apetito inversor.

En este contexto, la pregunta clave ya no es cuánto puedo cobrar por noche, sino cuánto vale realmente mi activo como negocio.

Y ahí es donde entra la valuación técnica.

No es sólo fútbol, es inercia económica

“La conversación no gira únicamente en torno al Mundial; gira en torno a la inercia que vive el país”, explica Maitte González, especialista de Tasvalúo.

Las cifras respaldan el optimismo. De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo, México recibió en 2025 más de 20.6 millones de turistas internacionales vía aérea, superando incluso los niveles prepandemia y consolidando una tendencia sostenida de crecimiento.

Ese flujo constante ya se sintió en la pasada temporada alta. Y lo que viene podría ser aún más intenso.

Con Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey como sedes mundialistas, el mercado no sólo se prepara para semanas de alta ocupación; se prepara para una reconfiguración completa del modelo de hospitalidad urbana.

El fenómeno de las tarifas: ¿hasta dónde puede subir el precio?

Las proyecciones ya están generando movimientos visibles en el mercado.

En hoteles, se observan incrementos extraordinarios para las fechas del Mundial. En plataformas de renta corta estancia como Airbnb, la presión es similar: la expectativa de demanda está empujando las tarifas hacia arriba incluso antes de que ruede el balón.

Pero aquí aparece el primer riesgo.

Subir el precio no es sinónimo de maximizar rentabilidad.

Muchos propietarios operan bajo la lógica del “vecino cobra tanto, yo también”. Otros fijan tarifas con base en intuición o en picos de euforia mediática. Y en mercados de alta volatilidad, ese método puede traducirse en pérdida de ocupación, mala reputación digital o flujos de efectivo inconsistentes.

La rentabilidad real no se construye con entusiasmo; se construye con datos.

El impacto en el ladrillo: tres movimientos simultáneos

Para Tasvalúo, el momento actual está impactando al mercado inmobiliario en tres dimensiones clave:

1. Plusvalía estratégica.

Colonias céntricas, corredores turísticos y zonas cercanas a estadios están registrando una revalorización acelerada. No se trata sólo de ubicación; se trata de posicionamiento en el mapa global.

2. Rentabilidad proyectada.

El flujo de caja esperado en rentas temporales está atrayendo a nuevos perfiles de inversionistas, muchos de ellos provenientes de otros sectores financieros que ahora ven en el hospitality urbano un activo híbrido: inmobiliario y operativo.

3. Apetito internacional.

Capital extranjero busca activos listos para explotación turística inmediata. Departamentos amueblados, con historial de ocupación y reputación digital consolidada, se vuelven piezas atractivas.

En este entorno, la valuación deja de ser un trámite bancario y se convierte en una herramienta estratégica.

Valuar un Airbnb: no es medir metros cuadrados, es medir flujos

Uno de los errores más frecuentes es analizar una propiedad de renta corta estancia como si fuera únicamente un inmueble tradicional.

“Valuar un Airbnb implica entender el negocio en marcha”, explica González.

Eso significa incorporar variables como:

  • ADR (Tarifa Promedio Diaria)
  • Estacionalidad real
  • Tasa histórica de ocupación
  • Costos operativos
  • Posicionamiento digital
  • Goodwill o valor intangible del negocio

No se trata únicamente de paredes y ubicación. Se trata de flujos de efectivo proyectados bajo distintos escenarios de demanda.

En un contexto como el del Mundial, donde los picos pueden distorsionar la percepción de valor, una justipreciación técnica permite separar la euforia coyuntural de la rentabilidad sostenible.

¿Qué gana el propietario con una valuación profesional?

Más que un número en papel, gana claridad estratégica.

• Definir tarifas óptimas que maximicen ingresos sin comprometer ocupación.

• Sustentar negociaciones ante bancos, socios o fondos de inversión.

• Tener una referencia sólida si decide vender en el punto más alto del ciclo.

• Identificar si su activo realmente está capturando el potencial del mercado.

Porque no todos los inmuebles en ciudades sede se benefician por igual. La micro ubicación, el tipo de huésped objetivo y la operación profesional marcan la diferencia.

Después del último silbatazo

El Mundial 2026 será una ventana extraordinaria. Pero el verdadero desafío comienza cuando termina.

La historia demuestra que los grandes eventos pueden generar burbujas temporales si no existe planeación financiera detrás. La diferencia entre quienes capitalizan el momento y quienes sólo lo aprovechan parcialmente está en la estrategia.

“La meta no es vivir del evento; es convertir el evento en un catalizador para construir un activo rentable y sostenible a largo plazo”, concluye Maitte González.

En una industria donde percepción y expectativas se disparan, la valuación técnica se convierte en el ancla racional.

Porque en el negocio del hospedaje, ganar no es cobrar más una semana.

Ganar es entender cuánto vale realmente tu activo cuando se apagan los reflectores.

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