Opinión
AVE FÉNIX

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Las recientes vacaciones de Semana Santa en México y el mundo, nos mostraron que, a pesar de que la pandemia por COVID-19 sigue, la gente ya está saliendo: las personas están viajando para disfrutar de la oferta turística que tienen a su alcance, y los destinos y prestadores de servicios turísticos ya empiezan a ver luz al final del túnel.
 

Durante los últimos meses y conforme se han abierto los servicios turísticos, el trabajo para garantizar la salud y seguridad de los turistas ha sido muy intensa: hoteles, restaurantes, líneas aéreas y toda la cadena de servicio se puso las pilas y emprende acciones y protocolos de seguridad sanitaria que han permitido ir recibiendo, poco a poco, a miles de turistas ofreciendo una base sólida de seguridad sanitaria.
 

Estas acciones de salud se convirtieron en el cimiento de la estrategia de seguridad y de la comunicación para llegar a millones de turistas en todo el mundo y hacerles saber que si lo desean pueden viajar y estar seguros. Sin embargo, eso ahora ya no es suficiente: la industria turística tiene que empezar a retomar cada día con más fuerza, la promoción de sus atractivos. Ya se comunicó de los cuidados a sus visitantes, ahora es momento de promocionar experiencias personalizadas y más privadas, de difundir de nueva cuenta sus atractivos.
 

Si bien la promoción resulta, en muchos casos complicado por el gasto que representa, es necesario que los prestadores de servicios la vean como aliada y la usen para volver a incentivar a los visitantes, para invitarlos a conocer y disfrutar de todo lo que ofrecen a los viajeros, para que éstos obtengan las más memorables experiencias vacacionales.
 

El proceso es difícil, pues el regreso de un golpe casi mortal a la economía mundial y en específico al turismo, no resulta nada fácil: las pérdidas económicas fueron fuertes, y hay muchas prioridades, como recuperar los empleos que se perdieron. Sin embargo, para lograrlo es necesario recobrar a los turistas, lograr que viajen y generen una derrama económica importante que permita crear ese círculo virtuoso para resurgir, crecer, generar empleos y retomar el camino del crecimiento, sin contribuir con ello, a un posible rebrote pandémico.
 

Parece ser, después del ejercicio de “prueba” que fueron las vacaciones de Semana Santa, que es momento de trabajar en la promoción de los destinos, de los hoteles, de los restaurantes, de los atractivos, de las amenidades… insistir en las nuevas políticas de seguridad aprendidas para evitar tragedias futuras, pero también ir cambiando el sentido y ahora hablar de las maravillas que ofrecen para gozar de las mejores vacaciones como experiencias personales, más íntimas y a la medida.
 

Se estima que, a finales de junio y julio, gran porcentaje de la población estadounidense podría haber recibido la vacuna contra el COVID-19, lo que, aunado a la incipiente recuperación económica en el país vecino, y los avances propios de vacunación en algunos sectores de la población mexicana, reactivará las reservaciones para el verano, principalmente para destinos de sol y playa, así como de algunas urbes y pueblos mágicos.
 

Habrá que proceder con mucha precaución para garantizar la seguridad sanitaria de dichos destinos turísticos y de sus habitantes, pero también habrá que invertir en la promoción inteligente y no indiscriminada, de los servicios turísticos; para ir dando pasos firmes en la recuperación de este sector que aporta el 8.7% del producto interno bruto de nuestro país y que necesita -cual ave fénix- renacer de entre sus cenizas.
 
Por: Enrique Juárez
@enriquejuarezc
Publirrelacionista

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