Colaboración desde Japón
Descubre la esencia de los sitios poco explorados de Japón

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Los nuevos tiempos están moviendo al mundo del turismo. La forma de viajar está cambiando y tendremos que adecuarnos a la realidad que nos ha puesto de cabeza a todos. Muchos viajeros buscarán alejarse de los lugares que atraen a multitudes y preferirán vivir experiencias que les permitan conocer el destino y su cultura de forma segura. Será necesario ofrecer nuevas opciones que se conviertan en protagonistas de las jornadas. Hablamos de los lugares que no están en las guías turísticas pero que guardan la esencia de los destinos.
 

Para esto, Japón se pinta solo. En las grandes ciudades, basta con alejarse unas cuantas calles de las rutas convencionales para descubrir un Japón diferente, en donde los locales hacen su vida y se aprecia la cultura japonesa sin perder de vista las calles famosas. Y en las afueras, hay lugares maravillosos escondidos en las montañas que vigilan a los grandes templos y castillos.
 

La montaña Shoshazan es uno de esos espectaculares destinos que ha permanecido prístino hasta ahora, visitado solo por los peregrinos locales que lo recorren con pausa y gusto por los detalles. Se trata de un complejo de templos y santuarios en medio del bosque no muy lejos del famoso castillo de Himeji, en la prefectura de Hyogo.
 

El paseo comienza al pie de la montaña, en donde un teleférico nos alejará de la planicie para adentrarnos en los terrenos de Engyoji, el número 27 de las 33 rutas de peregrinación de la diosa budista Kannon. Al llegar, encontraremos el templo Mani-den. Solo ver su inmensidad y convivir con los monjes desde su terraza vale el viaje, pero este es solo el primero de más de 15 edificios que han sido testigos del paso de miles de personas desde que el emperador Kazan inició su peregrinaje, en el año 987 de nuestra era.

 

Al caminar por las veredas a la sombra de los enormes pinos nos encontraremos con imágenes y construcciones que regalan momentos de reflexión y paisajes para las fotografías perfectas. Y si se tiene un poco de suerte se podrá presenciar las caminatas de los monjes que vienen a hacer meditación y oración.
 

Una de las principales atracciones de Engyoji es la impresionante explanada de los tres salones, el Mitsuno-do, que sirvió como una de las locaciones más vistosas de la película El Último Samurai (The Last Samurai, Warner Bros, 2003), la historia de un soldado extranjero que aprende los secretos y códigos de los últimos guerreros samurái, protagonizada por Tom Cruise y Watanabe Ken.
 
La montaña Shoshazan está a poco tiempo del castillo de Himeji, por lo que en un mismo día se pueden visitar los dos lugares, conociendo el monumento incluido en las guías turísticas y pasando el resto del tiempo en una de las joyas escondidas de Japón, alejada de las multitudes.
 
La nueva normalidad vendrá acompañada de un nuevo estilo de viajar, en el que visitantes y anfitriones tendremos que encontrar la forma de amalgamar lo rutinario con lo original, conservar las visitas infaltables y combinarlas con experiencias nuevas que aseguren la tranquilidad del viajero.  Los operadores turísticos tendremos que aceptar el reto y ofrecer rutas que den seguridad sin dejar de lado los imprescindibles de cada lugar.
 

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