En el corazón de Oaxaca
Hotel Sin Nombre, un espacio para vivir el arte y la estética contemporánea

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En los trazos y las obras de una pléyade de talentos de la plástica contemporánea se cristaliza el ambiente particular de Hotel Sin Nombre, que ofrece a los viajeros una experiencia estimulante para descubrir diversos derroteros creativos, al tiempo que se disfruta de una estancia inédita.
 
En sus espacios, habitaciones y elementos de la cotidianidad del hotel boutique se refleja una impronta única: una morada para el arte, la cual armoniza con el legado de la arquitectura colonial del Siglo XVII restaurada minuciosamente por el arquitecto João Boto Cæiro.
 
La fusión de la pintura, la escultura, la fotografía y la gráfica es absolutamente orgánica y aporta un carácter que revitaliza la edificación, que se distingue por semejar un lienzo en blanco custodiado por sus columnas y arcos de cantera y su imponente domo de cristal que filtra sutilmente la luz natural.
 
En sus rincones se encuentran el asombro y el descubrimiento de las renovadoras corrientes estéticas y la tradición artesanal, a través de la cerámica, los tapetes, la cestería y la ebanistería. Así, el trabajo de los maestros artesanos oaxaqueños convive con la muestra de artistas contemporáneos, como el fotógrafo Alberto Ibáñez, presente a través de imágenes de desnudos en blanco y negro que se han dispuesto en las habitaciones y áreas comunes. Bajo su óptica se capturan aspectos de la realidad para emitir una serie de cuestionamientos motivados por la búsqueda constante de entablar una conversación entre el retrato y el fotoperiodismo.
 
Por su parte, la experimentación del pintor y escultor canadiense Carlito Dalceggio se plasma en dos intervenciones magistrales, una en los muros de una suite y la otra en el tanque de agua de la propiedad; así como en la señalética de todo el hotel. Su rúbrica visual se compone por el encuentro de disciplinas, técnicas e inspiraciones multiculturales, que provienen de tradiciones ancestrales, como el Día de los Muertos o la caligrafía persa. Una propuesta que brinda a los nómadas modernos un mensaje de renacimiento bohemio.
 
Fulvio Capurso, arquitecto, ilustrador y pintor italiano con una trayectoria con proyectos editoriales en España, México, Panamá, Portugal, Italia y Uruguay, además de edificaciones en colaboración con el despacho Roots Studio, aporta el toque surrealista con sus esculturas instaladas en la terraza, que transmiten una sensación onírica que toma como telón de fondo el horizonte de la ecléctica ciudad con las cúpulas de Santo Domingo y la Catedral.
 

 
En la Bibliotekita, un área que se encuentra debajo de las escaleras del patio central, Elliott Coon concibió una instalación –misteriosa y extravagante– para alojar una curaduría de literatura en un sitio cuyo ambiente íntimo y apacible contrasta con el efecto infinito de los espejos bañados por luz neón roja.
 
Hotel Sin Nombre también ha hospedado temporalmente las obras de otros artistas, como el Chimalli Yanhuitlán de Sabino Guisu. Este talento juchiteco elaboró una pieza en neón inspirada en la mítica reliquia de origen Mixteco, la cual se colocó en la piscina. En ella se apreciaba una vertiente en la práctica de Guisu con otros materiales fuera de su técnica emblemática para hacer cuadros con humo en los que plasma capas traslúcidas para obtener una imagen.
 
Recientemente, Hotel Sin Nombre sumó en su Cantinita, a manera de exhibición, los cuadros del Dr. Lakras, reconocido por su sello irreverente y provocativo que surge como una exploración de la antropología y la etnografía sobre temáticas como los tabúes, los fetiches, los mitos y los rituales. A través de la pintura y el dibujo, los elementos se yuxtaponen para un discurso con sentido del humor subversivo sobre el folclor, la alta cultura, lo civilizado y lo correcto.
 
Las intervenciones y colaboraciones artísticas de Hotel Sin Nombre confirman su compromiso y anhelo para convertirse en una plataforma que constantemente dé aforo a talentos emergentes y movimientos de vanguardia en el Suroeste de México.
En Hotel Sin Nombre el arte subraya su esencia para propiciar el diálogo y ser un vaso comunicante en una experiencia que colma los sentidos con colaboraciones que dejan patente que lo extraordinario también es parte fundamental de una travesía inolvidable en Oaxaca.
 
Hotel Sin Nombre se sitúa en el Centro Histórico de Oaxaca, a unos metros del zócalo, la catedral y la alameda de León. Cada espacio de la casona del siglo XVII, incluyendo sus 18 habitaciones, conjuga arquitectura colonial, arte y diseño contemporáneo para ofrecer una experiencia de confort y sofisticación minimalista.
La experiencia de alojamiento se complementa con una propuesta culinaria materializada en tres conceptos: Restaurante Sin Nombre, Cantinita y Terraza Sin Nombre. Los sabores auténticos de la región son plasmados en menús donde sobresale la frescura de ingredientes estacionales de cultivo orgánico y local.
 

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