En mayo se cumple un año sin turistas
Japón celebrará la fiesta del mundo, sin el mundo en las tribunas

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La semana estuvo llena de noticias contrastantes en Japón. El 25 de marzo la antorcha olímpica inició su recorrido por tierras japonesas para culminar en el pebetero el 23 de julio, pero se ha anunciado que los Juegos Olímpicos no tendrán turistas en las gradas. La fiesta del mundo sin el mundo en las tribunas. Ha sido otro golpe duro para la desgastada industria turística nipona que en mayo cumplirá un año sin recibir a turismo internacional.
 


Japón se viste de rosa con la llegada de las flores de Sakura

 

Asimismo, el país está vestido de rosa con el brote de las flores de sakura, el famoso cerezo japonés que ya cubre gran cantidad del país y que esta semana ha llegado a su clímax en Tokio y Kioto. Sin embargo, ha sido una temporada diferente sin las aglomeraciones y los días de campo debajo de los enormes árboles en las grandes ciudades. Algunos de los parques de la capital han prohibido la realización de los hanami (días de campo a la sombra de un sakura) o los han limitado en forma y fondo.
 

 
Japón es un país en el que la admiración a la naturaleza va más allá. Muchos de los eventos y temporadas más esperados de cada año tienen que ver con cosas que la tierra nos regala, y el ejemplo perfecto es el sakura, que ha inspirado a literatos y artistas en Japón desde hace cientos de años. El cerezo es el árbol que se llena de flores pintando de rosa a Japón por solo unos días. Los japoneses ven este evento como la señal de que los meses duros del invierno han terminado y los tiempos de siembra y cosecha están por llegar, así que lo festejan inundando las calles y parques con alegría, días de campo y fotografías.
 


 
El árbol del cerezo japonés queda sin hojas durante el invierno, y el incremento de temperatura en la primavera dispara la explosión de botones para llenar al árbol únicamente de flores, cuyos pétalos son tan frágiles que una lluvia ligera y hasta un viento fuerte puede separarlos de la flor. Después de solo dos o tres días, las hojas verdes empiezan a aparecer en donde había flores y al cabo de una semana el árbol se llena de hojas. No tendrá flores hasta la siguiente primavera. Hermosa pero frágil, brillante pero corta, pequeña pero imponente. Es la analogía perfecta con la vida humana.
 

 
Los japoneses salían a ver sakura desde hace cientos de años, pero la costumbre de hacer hanami debajo de los árboles de cerezo inició desde el período Heian (794-1185). Es sin duda alguna un componente básico en todos los viajes primaverales a Japón, y aunque se puede ver sakura en prácticamente todo rincón de cualquier ciudad, hay lugares y destinos especialmente atractivos, como los castillos de Osaka y Himeji o el paseo del filósofo en Kioto, en donde se pueden encontrar más de mil árboles de cerezo, formados uno tras otro, montando un espectáculo de día y de noche.
 

 
El florecimiento de sakura significa también la temporada de turismo más ocupada del año, y no se puede saber con exactitud cuándo tendrá lugar, ya que su inicio depende directamente de qué tan frío fue el invierno inmediato anterior. Las primeras proyecciones certeras se publican a mediados de febrero, cuando ya casi no quedan habitaciones disponibles para marzo y abril. Sin embargo, si se está en Japón entre el 1 y el 15 de abril es muy probable (casi seguro) que en el itinerario del viaje se pueda incluir por lo menos una visita a algún espectáculo de sakura con florecimiento al máximo.
 

 
No es solo una flor, es un acontecimiento, un sinónimo de cambio y esperanza que llega cada año para recordar lo importante y trascendente que algo tan pequeño y frágil puede ser.
 

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