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Aerolíneas y Transporte

Operación México–China se mantiene firme y transparente pese a ajustes técnicos en Tijuana

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La conectividad aérea entre México y China continúa operando con normalidad, aun cuando enfrenta ajustes técnicos temporales que han sido comunicados de manera clara al mercado. Uno de los puntos clave es la escala en Tijuana, la cual, entre el 20 de enero y el 31 de mayo, se realizará exclusivamente para carga de combustible, sin ascenso ni descenso de pasajeros.

Esta modificación responde a trabajos de mantenimiento en las pistas del Aeropuerto de Tijuana, una medida preventiva y operativa que no implica cambios en la ruta final ni en la disponibilidad del producto hacia Asia. La operación se mantiene activa y programada, garantizando la continuidad del enlace entre México y el mercado chino.

En cuanto al destino, Shenzhen se comercializa de forma estratégica en conjunto con Hong Kong, una de las zonas económicas y logísticas más dinámicas del sur de China. Esta dualidad permite a los viajeros mayor flexibilidad en conexiones, accesos terrestres y planificación de itinerarios, fortaleciendo la propuesta tanto para viajes corporativos como de ocio. La ubicación geográfica y la cercanía entre ambas ciudades convierten a este corredor en una puerta de entrada clave al sur del país asiático.

De manera complementaria, la operación hacia China se ve reforzada por una sólida red de vuelos desde Estados Unidos y Canadá, con múltiples frecuencias que pueden comercializarse desde México. Esta conectividad indirecta amplía de forma significativa las opciones disponibles para los pasajeros mexicanos, permitiendo una mayor capilaridad de horarios y puntos de salida hacia el mercado asiático.

El producto aéreo se apoya en una flota de Airbus A350, aeronave de última generación diseñada para vuelos de largo alcance, que destaca por su eficiencia, confort y menor impacto ambiental. Este equipo ofrece una experiencia de viaje más silenciosa, cabinas modernas y un estándar competitivo para rutas intercontinentales, elementos clave para mantener la confianza del pasajero en trayectos de alta duración.

Con estos ajustes y fortalezas operativas, la ruta México–China se consolida como una opción vigente y confiable, incluso en un contexto de trabajos aeroportuarios temporales. La comunicación clara de estos cambios permite a agencias, operadores y viajeros planificar con certidumbre, manteniendo activa una conectividad estratégica entre América del Norte y Asia.

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