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Opinión

Colaboración
¿Seguirá disminuyendo la llegada de viajeros internacionales hacia los Estados Unidos o logrará incrementar su turismo?

Publicado

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Mario López Sánchez

Los Estados Unidos han sido, durante décadas, uno de los destinos turísticos más importantes del planeta. Desde los icónicos rascacielos de Nueva York hasta sus parques nacionales del oeste, pasando por sus múltiples parques de diversiones, el país ha sabido capitalizar su diversidad natural, cultural y urbana, así como su amplia oferta de ocio, para atraer a millones de visitantes cada año. Sin embargo, en los últimos tiempos, un factor de control amenaza con disminuir el flujo de viajeros internacionales.

Hoy en día, muchas personas sueñan con realizar ese viaje cuyo único objetivo es visitar centros de atracciones o alguna de sus emblemáticas ciudades, particularmente turistas provenientes de América Latina. No obstante, dudan en concretarlo debido a los trámites prolongados, entrevistas exhaustivas y la constante incertidumbre sobre si, al llegar a migración, se les permitirá el ingreso al país.

El turismo es tan importante como el destino mismo, ya que permite conocer y disfrutar todas las bondades que este ofrece. Pero cuando el proceso está lleno de obstáculos, muchos viajeros optan por cambiar de ruta y elegir otros países.

Las cifras respaldan esta percepción. Como se mencionó anteriormente, Estados Unidos sigue siendo un destino atractivo para vacacionar; sin embargo, de acuerdo con el World Travel & Tourism Council (WTTC) y el National Travel & Tourism Office (NTTO), las llegadas de visitantes internacionales se redujeron alrededor de un 7%. Esta caída resulta incluso mayor a la estimación previa del 6.3% y evidencia que el turismo internacional aún no ha alcanzado los niveles anteriores a la pandemia, lo que puede tener un impacto económico significativo.

Uno de los factores más señalados es, precisamente, la lentitud en la expedición de visas y los estrictos filtros migratorios, que desaniman incluso a aquellos visitantes que solo buscan pasear y conocer los atractivos turísticos del país.

Esto no solo representa una pérdida económica, sino también una oportunidad desaprovechada para fortalecer el llamado “poder blando” de Estados Unidos: esa capacidad de influir positivamente en el mundo a través del intercambio cultural, histórico y turístico.

Ciudades como Miami, Orlando, Nueva York, Las Vegas, Los Ángeles, Houston o San Antonio —entre otras— figuran entre las más visitadas del país y dependen, en gran medida, de una fuerza laboral mayormente migrante. Camareros, conductores, personal de limpieza, guías turísticos y empleados hoteleros, muchos de ellos migrantes legales, sostienen la infraestructura real del turismo.

Los servicios turísticos funcionan como una cadena de controles y procesos que se entrelazan para atender al visitante; una estructura que depende de miles de engranes humanos que, al aflojarse, hacen tambalear toda la estructura turística.

Frente a esta realidad, algunos estados y ciudades han optado por promover campañas de hospitalidad e inclusión. Nueva York, por ejemplo, ha reforzado su imagen como “ciudad santuario”, mientras que California ha lanzado iniciativas para atraer turismo mediante mensajes de diversidad y apertura.

Sin embargo, estas acciones impulsadas por los prestadores de servicios tienen un alcance limitado y requieren sumar esfuerzos con el respaldo de cámaras de comercio, oficinas de turismo y centros de convenciones y visitantes.

En fechas recientes, hemos visto la llegada de diversas caravanas promocionales de estados estadounidenses, muy activas en la difusión de sus principales atractivos. Esto podría responder a la baja experimentada en los últimos meses, especialmente considerando que el mercado mexicano es uno de los que más visitan la Unión Americana.

Como es bien sabido a nivel mundial, el turismo representa una fuente de ingresos clave gracias a la captación de visitantes internacionales. Por ello, Estados Unidos necesita más que nunca recuperar su imagen como un destino abierto, seguro y accesible para todos. La seguridad nacional y el orden migratorio son importantes, sin duda, pero no pueden perder de vista la movilidad global ni el dinamismo económico que genera el turismo, sobre todo para quienes únicamente buscan vacacionar y conocer nuevas atracciones.

Queda en el aire una pregunta:

¿El aumento en el costo de la visa logrará incentivar al visitante o continuará disminuyendo el flujo de turistas internacionales?

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