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Opinión

Colaboración
¿Por qué se les llama aerolíneas de bajo costo si hay cargos adicionales?

Publicado

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Mario López Sánchez

Se les llama aerolíneas de bajo costo porque su modelo de negocio está diseñado para ofrecer boletos más baratos, reduciendo al mínimo posible los servicios incluidos. En resumen, el pasajero paga menos, pero únicamente por lo que está contemplado en la tarifa básica.

Estas aerolíneas ofrecen una tarifa base muy económica que generalmente solo permite llevar una maleta de hasta 10 kg, con dimensiones que permitan colocarla debajo del asiento, y en algunos casos un artículo personal pequeño, como un portafolio o una bolsa de mano. Servicios que antes estaban incluidos en el boleto ahora se cobran por separado, como el equipaje documentado de 23 kg, la selección de asiento en una fila específica, alimentos y bebidas a bordo, así como los cambios de vuelo, ya sea de fecha u horario.

Además, estas compañías reducen costos operativos al utilizar un solo tipo de avión, lo que disminuye gastos de mantenimiento y entrenamiento de personal —pilotos, mecánicos y sobrecargos—, y al operar vuelos punto a punto, evitando escalas en varios aeropuertos. Esto resulta más económico, ya que cada despegue implica un mayor consumo de combustible, además de cargos adicionales como el derecho de pista.

El avión se divide en secciones con distintos tipos de asientos y tarifas, que se ajustan de acuerdo con la oferta y la demanda del vuelo. Las tarifas más básicas suelen ser convenientes para personas que viajan por trabajo a ciudades cercanas, que salen y regresan el mismo día o que solo pernoctan una noche en el destino. Al viajar ligero, con solo 10 kg de equipaje de mano, estas tarifas resultan ideales para quienes buscan el precio más bajo y no requieren servicios adicionales.

El cobro de servicios extras comenzó a generalizarse a partir de la década de los años 2000, cuando surgió el modelo de aerolíneas de bajo costo. Primero se implementó el cobro por equipaje y, posteriormente, se añadieron otros servicios adicionales. Hacia finales de esa década, se empezó a cobrar la selección de asientos, lo cual fue aceptado por los pasajeros, permitiendo después sumar cargos por alimentos, embarque prioritario y otros servicios. Este cambio en el sistema tarifario buscó incrementar los ingresos de las aerolíneas, y aunque existen regulaciones propuestas para proteger a las familias, los pagos adicionales siguen siendo parte del modelo.

La primera aerolínea en cobrar por la primera maleta no incluida en vuelos domésticos dentro de Estados Unidos fue American Airlines, una práctica que rápidamente se adoptó a nivel mundial, de acuerdo con las políticas de cada empresa aérea.

El cobro anticipado por la selección de asientos también representó una fuente importante de ingresos para las aerolíneas, ya que muchos pasajeros prefieren asegurar un asiento específico, ya sea de ventanilla o pasillo, viajar juntos en pareja o elegir una fila determinada.

De esta manera, al publicitar precios muy bajos y agregar cargos adicionales por distintos servicios, el costo final del boleto —incluyendo impuestos y la TUA— suele ser más alto de lo que inicialmente se percibe en la publicidad. El precio base se utiliza principalmente como un gancho publicitario para atraer la atención del consumidor.

Esta práctica tarifaria resulta comprensible, ya que mantener una aerolínea implica una carga administrativa y operativa considerable. Sin un esquema de control de asientos, tarifas segmentadas y cobros adicionales, sería prácticamente imposible ofrecer precios bajos de forma sostenible.

Como ejemplo, se estima que aproximadamente 40 aerolíneas de bajo costo a nivel mundial han cerrado operaciones. Aunque no todas están registradas formalmente como quiebras, sí dejaron de operar o fueron absorbidas debido a insolvencia o falta de viabilidad comercial. Entre algunas aerolíneas latinoamericanas, incluidas las de México, se pueden mencionar: Interjet, Alma de México, Saro, A Volar, Aero California, Viva Air Colombia, Viva Air Perú, Ultra Air y Norwegian Air Argentina, entre otras.

Otras estimaciones señalan que, desde el año 2010, más de 120 aerolíneas en todo el mundo han quebrado o desaparecido. Aunque esta cifra incluye aerolíneas tradicionales y regionales, muchas de ellas operaban bajo el modelo low cost o competían con ese mismo esquema.

Si bien no existe un número exacto a nivel global de aerolíneas de bajo costo que han cerrado, sí se cuenta con una estimación basada en numerosos casos documentados de compañías que han terminado sus operaciones.

Con mis saludos de siempre. 

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