Siempre elegante la Ciudad Luz
La Luna Ilumina París


Un día no es suficiente para conocer la Ciudad Luz, pero sí para tomar un paseo por el Sena y disfrutar bajo la luz de la luna de una urbe imponente que subyuga a cualquier turista con su gran belleza y personalidad.
 

El reloj marcaba las 8:15 de la noche, cuando estábamos a punto de abordar el tradicional crucero para descubrir París desde el Río Sena.
 

Por fin estaba una vez más al pie de la imponente Torre Eiffel, que brillaba como de costumbre. Unos cuantos metros fueron suficientes para abordar en el muelle 7 de Bateaux Parisiens, el tradicional crucero-cena que a través de sus cristales, nos permitiría observar el porqué París es una de las ciudades más hermosas del mundo.
 

El Palacio Nacional de los Inválidos, que actualmente alberga la tumba de Napoleón; la Asamblea Nacional de Francia, una de las dos cámaras que componen el parlamento; el Museo de Orsay, que exhibe en su mayoría obras de arte del siglo XIX; el Instituto Francés; la imponente catedral de Notre Dame de estilo gótico y la Biblioteca Nacional fueron sólo algunos de los innumerables monumentos y construcciones que pudimos apreciar a lo lejos, mientras degustábamos en un ambiente festivo de una exquisita cena francesa acompañada de una rica selección de quesos y buenos vinos.
 

El recorrido, de aproximadamente dos horas y media, también nos dio la oportunidad de admirar la Conciergerie o Palais de la Cité, edificio histórico que ocupa el muelle del Reloj; el museo de Louvre, uno de los más importantes del mundo, casa de la Gioconda de Leonardo Da Vinci, comúnmente conocida como la Mona Lisa; la imponente plaza de la Concordia, localizada en pleno corazón de la capital francesa; así como el Gran Palacio de las Bellas Artes, custodiado por el Puente Alejandro III, y la réplica de la estatua de la libertad.
 

Además de la inigualable arquitectura de esta ciudad que la hace única, pudimos respirar el romanticismo que se vive, ya que al pie del Sena se dejaban ver a cada paso parejas de enamorados que contemplaban sin prisa la Ciudad Luz.
 

Al finalizar el recorrido, no podía faltar la foto del recuerdo en la imponente Torre Eiffel, símbolo de Francia y su capital.
 

La noche invitaba a recorrer esas calles iluminadas por la Luna, que dirigieron nuestro camino a la avenida más bella y conocida de París, los Campos Elíseos, entre tradicionales cafés, tiendas de lujo, centros comerciales e imponentes edificios llegamos a uno de los monumentos más famosos de París, el Arco del Triunfo.
 

Sin duda nuestro recorrido de una noche fue emblemático. Cuando todo esto pase y se abran las fronteras prometemos regresar para contemplar uno a uno los atractivos turísticos de esta ciudad que enamora a través de sus calles, barrios, jardines y monumentos.
 

¡París, siempre París!

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