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De cuatro pioneras a más de 4 mil TCP: Iberia celebra 80 años de historia en cabina

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Cuatro mujeres, 28 pasajeros y un viaje de aproximadamente 36 horas entre Madrid y Buenos Aires marcaron el inicio de una profesión que transformaría la experiencia de volar. El 15 de octubre de 1946, Iberia incorporó a sus primeras auxiliares de vuelo durante su primer servicio comercial transatlántico, un acontecimiento que la compañía identifica como el nacimiento de la figura del Tripulante de Cabina de Pasajeros (TCP) en España.

Ochenta años después, la aerolínea cuenta con 4,062 TCP y una operación entre América Latina y Europa que alcanzará hasta 420 vuelos semanales durante la próxima temporada de invierno. La trayectoria de sus tripulaciones acompaña esa expansión, con funciones que evolucionaron desde la atención y el acompañamiento al pasajero hacia responsabilidades fundamentales en la seguridad a bordo.

Pilar Mascías, Marichín Ruiz, María José Ugarte y Ana Marsans fueron las cuatro mujeres seleccionadas para aquel primer vuelo, realizado en un Douglas DC-4 con escalas en Villa Cisneros, en el Sáhara Occidental; Natal y Río de Janeiro, antes de llegar a la capital argentina.

Los pasajeros pagaron 11,435 pesetas por un boleto de ida y 20,583 por el viaje redondo. La ruta operaba entonces con una frecuencia de un vuelo cada diez días.

Las primeras profesionales de la cabina

Antes de adoptar el término “azafata”, se consideraron nombres como aeromozas, aeroviarias, mayordomas o provisorias. Entre los principales requisitos para incorporarse a la nueva actividad figuraba el dominio de idiomas, especialmente el inglés.

Las primeras auxiliares tenían tareas principalmente asistenciales: transmitir tranquilidad y confianza a los viajeros, atender sus necesidades y distribuir los alimentos durante el trayecto.

El menú del vuelo inaugural refleja otra época de la aviación comercial: pollo frito, tortilla española, huevo duro y bombones, entregados en pequeñas cajas de cartón.

Un año después, en 1947, se incorporó Fernando Castillo, el primer hombre en desempeñarse como TCP en Iberia. Antes de ingresar a la compañía había trabajado como camarero en un restaurante de lujo de Madrid.

Aquellos primeros pasos dieron origen a un colectivo que actualmente está integrado por 2,735 mujeres, equivalentes al 67% de la plantilla de TCP, y 1,327 hombres, que representan el 33%, de acuerdo con las cifras difundidas por la aerolínea.

La seguridad, en el centro de la profesión

La evolución del puesto ha implicado una mayor especialización y responsabilidades que abarcan la prevención, la identificación de riesgos y la respuesta ante situaciones de emergencia.

“Un TCP no solo realiza las demostraciones de seguridad. Entre otras funciones, está encargado de verificar los equipos de emergencia, gestionar evacuaciones, detectar comportamientos que puedan afectar a la seguridad y actuar ante imprevistos o emergencias médicas. Todo ello en coordinación con los pilotos y el personal de tierra”, explicó Paco Rueda, director de TCP en Iberia.

La atención al pasajero continúa como parte de su labor, dentro de una actividad en la que la preparación para proteger a quienes viajan constituye una responsabilidad central. La revisión de equipos, la vigilancia de las condiciones de la cabina y la coordinación con otros profesionales forman parte de ese trabajo.

Ocho décadas también contadas por sus uniformes

La historia de las tripulaciones puede seguirse a través de su vestimenta. Las primeras auxiliares no utilizaron uniforme, aunque la compañía lo incorporó poco después.

Los diseños iniciales tenían inspiración militar: un traje blanco confeccionado con tela de paracaídas para el verano y otro azul marino para el resto del año. Con el tiempo se modificaron elementos como el gorro y se descartó el blanco por la facilidad con la que se ensuciaba.

A partir de la década de los sesenta, Iberia comenzó a colaborar con reconocidos diseñadores españoles. Manuel Pertegaz abrió esa relación con la alta moda y, en los setenta, Elio Berhanyer tomó el relevo. Posteriormente participaron creadores como Adolfo Domínguez y Alfredo Caral.

Teresa Helbig se convirtió en la primera mujer en asumir el diseño de los uniformes de la compañía. Su propuesta combina azul marino, rojo y amarillo, con prendas que buscan reunir elegancia, comodidad y funcionalidad para el trabajo cotidiano de las tripulaciones.

América Latina, de la ruta pionera a los mercados prioritarios

El aniversario también permite dimensionar el cambio en la conectividad transatlántica de Iberia. La operación que comenzó con un vuelo entre Madrid y Buenos Aires cada diez días contrasta con mercados como Buenos Aires, Ciudad de México y Bogotá, donde la compañía cuenta con tres vuelos diarios.

Para la próxima temporada de invierno, la aerolínea prevé operar hasta 420 vuelos semanales entre América Latina y Europa. La región ocupa, además, un lugar prioritario en su Plan de Vuelo 2030, la estrategia con la que busca impulsar el desarrollo del negocio durante los próximos años.

De acuerdo con la compañía, su red latinoamericana comprende vuelos directos a 21 destinos en 16 países, conectados a través de su centro de operaciones en Madrid.

La conmemoración reúne así dos historias que avanzaron juntas: la expansión de Iberia entre ambos lados del Atlántico y la profesionalización de las tripulaciones que, desde aquellas cuatro pioneras, han acompañado a generaciones de pasajeros.

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