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Industria y Gobierno

El turismo debe conectar lo que la política divide: José María Aznar

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La Valeta, Malta.— Mientras el nacionalismo, el proteccionismo y la confrontación entre potencias levantan nuevas barreras, el turismo tiene una función que trasciende la actividad económica: mantener el contacto entre las sociedades. Para José María Aznar, viajar permite conocer otras realidades, cuestionar prejuicios y preservar los vínculos que la política pone en riesgo.

Durante su participación en el WTTC Global Summit, el expresidente del Gobierno de España defendió la libertad de viajar y el encuentro entre personas como herramientas indispensables frente a un mundo cada vez más fragmentado. Aznar, quien gobernó España entre 1996 y 2004, fue uno de los invitados a la cumbre celebrada en Malta. 

En una conversación con Manfredi Lefebvre d’Ovidio, presidente del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, sostuvo que mantener al mundo conectado no es solamente deseable, sino inevitable. Su planteamiento partió de una distinción: la comunicación digital puede facilitar las relaciones, pero no reemplaza la experiencia de encontrarse, conversar y conocer directamente cómo viven otras sociedades.

“Las redes sociales pueden ser un complemento, pero no un sustituto de las relaciones personales”, afirmó.

Desde esa perspectiva, el turismo adquiere relevancia precisamente cuando las relaciones políticas se complican. Aznar señaló que conocer mejor a las personas y lo que sucede en otros países puede modificar percepciones, mientras que la falta de comunicación incrementa los riesgos para las sociedades y su seguridad.

La conversación también abordó la idea de desalentar los viajes hacia países por desacuerdos con sus gobiernos. Frente a esa postura, se defendió el valor del contacto entre visitantes y habitantes como una vía para ampliar perspectivas y evitar que las diferencias políticas terminen aislando a las poblaciones.

Aznar vinculó ese intercambio con sus convicciones sobre la libertad de expresión, de comercio y de movimiento. Para el exmandatario, la capacidad de las personas de relacionarse más allá de las fronteras constituye una de las herramientas más poderosas para transformar su entorno.

Europa necesita crecer y revisar sus decisiones

El diálogo pasó del papel de los viajes a los desafíos de Europa, donde Aznar cuestionó la dependencia que, a su juicio, construyó el continente en tres áreas estratégicas: la seguridad proporcionada por Estados Unidos y la OTAN, la energía procedente de Rusia y su relación comercial con China.

Advirtió que esas condiciones han cambiado y que Europa necesita responder con decisiones propias para evitar quedar atrapada entre las grandes potencias.

En su análisis, la pérdida de relevancia europea no puede atribuirse únicamente a las administraciones estadounidenses. También responde a decisiones internas sobre seguridad, energía, tecnología y regulación.

Uno de sus señalamientos más directos se concentró en la acumulación de normas. Aznar cuestionó una dinámica en la que Europa añade regulación de manera constante, mientras pierde capacidad de crecimiento e innovación.

También sostuvo que el continente enfrenta dificultades demográficas y rezagos tecnológicos. A su juicio, Europa, que fue protagonista de la Revolución Industrial, ha perdido terreno en la transformación tecnológica actual.

Como respuesta, planteó profundizar el mercado único, reforzar la integración europea y revisar las políticas energética, migratoria, exterior y de defensa. El objetivo, afirmó, debe ser recuperar la capacidad de crecer y actuar como una potencia influyente.

Sobre la relación transatlántica, sostuvo que una alianza no se mide por la ausencia de desacuerdos, sino por la capacidad de conservar sus objetivos fundamentales cuando aparecen diferencias. Bajo esa lógica, defendió la continuidad del vínculo entre Europa y Estados Unidos, aun en periodos de tensión.

La inteligencia artificial exige liderazgo y responsabilidad

La inteligencia artificial ocupó otro de los momentos centrales de la conversación. Aznar advirtió que su desarrollo abre una discusión que va más allá de la competencia económica: la relación entre los seres humanos y las máquinas.

En su opinión, la velocidad de esa transformación y la capacidad de la tecnología para sustituir funciones humanas plantean desafíos inéditos. Por ello, identificó el control de la inteligencia artificial, junto con la confrontación entre grandes potencias, entre los asuntos que marcarán el futuro inmediato.

Ante ese escenario, defendió un liderazgo sustentado en el conocimiento de la historia, la comprensión de los procesos políticos y una visión de futuro. Consideró que la falta de paciencia y perseverancia debilita a los dirigentes, especialmente cuando buscan respuestas inmediatas a problemas complejos.

“Nadie es indispensable”, señaló al compartir una de las lecciones de su trayectoria. Añadió otra: “La responsabilidad es para siempre”.

La conversación incluyó críticas al gobierno español y una advertencia de Aznar sobre el rumbo constitucional de su país si continúa la actual coalición. Lefebvre, por su parte, destacó el apoyo que esa administración ha brindado al turismo y recordó la posición del WTTC como una institución que trasciende las diferencias partidistas.

Más allá de ese intercambio, el mensaje de Aznar para la industria fue claro: en un escenario de divisiones políticas y cambios tecnológicos acelerados, preservar la libertad de viajar y el contacto humano forma parte de la respuesta. El turismo puede mantener abiertos los espacios de encuentro que la confrontación amenaza con cerrar.

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