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Más de 400 mil asistentes y una derrama superior a 403 millones de pesos: Shakira convierte el Zócalo en un fenómeno turístico

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La presentación de Shakira en el Zócalo de la Ciudad de México no solo marcó un récord histórico de asistencia; se consolidó como uno de los eventos de mayor impacto turístico y económico en la capital en los últimos años.

De acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (CANACO CDMX), el concierto gratuito generó más de 403 millones de pesos para hoteles, restaurantes, bares y comercios del Centro Histórico y zonas aledañas, confirmando el papel de los grandes espectáculos como catalizadores de consumo, movilidad y ocupación hotelera.

La Plaza de la Constitución fue el epicentro de una concentración masiva que desbordó su perímetro natural y se extendió hacia la Alameda Central, el Monumento a la Revolución y múltiples calles del primer cuadro de la ciudad, entre ellas 16 de Septiembre, Francisco I. Madero, 5 de Mayo, 20 de Noviembre, Pino Suárez, Tacuba, 5 de Febrero y Venustiano Carranza. Cada rincón disponible se convirtió en punto de reunión para miles de personas que viajaron desde distintas alcaldías, estados del país e incluso del extranjero para presenciar el cierre en México de Las Mujeres Ya No Lloran World Tour.

400 mil asistentes. 403 millones 614 mil pesos en derrama económica en un solo día. Saldo blanco en un operativo de gran escala.

La dimensión del evento obligó a un despliegue logístico de gran escala. Se instalaron decenas de pantallas gigantes en puntos estratégicos como la Alameda Central y la Plaza de la República para garantizar visibilidad y evitar concentraciones de riesgo, mientras que el operativo de seguridad y protección civil permitió que la jornada concluyera con saldo blanco, pese a tratarse de una de las convocatorias más grandes registradas en el Zócalo para una artista internacional.

El concierto fue organizado de manera conjunta por el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada Molina, y Grupo Modelo —a través de Corona, en el marco de su centenario— con producción de OCESA. La coordinación interinstitucional fue clave para atender movilidad, control de accesos, atención médica, limpieza y servicios urbanos, en una ciudad que volvió a demostrar su capacidad para albergar eventos masivos de talla global.

En el escenario, Shakira ofreció más de dos horas de espectáculo con una producción de primer nivel, visuales monumentales y un repertorio que recorrió distintas etapas de su carrera. Clásicos como “Antología” se mezclaron con himnos de empoderamiento como “Loba” y el fenómeno global “Bzrp Music Sessions, Vol. 53”, provocando un coro multitudinario que hizo vibrar la plancha del Zócalo como pocas veces.

Al salir al escenario, en medio de un juego de luces y colores que iluminó la Catedral Metropolitana y los edificios históricos que rodean la plaza, la artista colombiana fue recibida por una ovación ensordecedora. Visiblemente emocionada, agradeció al público mexicano con palabras que sellaron la noche:

“Esto es un sueño. Muchísimas gracias a los que han estado acampando desde temprano bajo el sol. Como siempre, venciendo todos los obstáculos junto conmigo. Hoy tengo una mezcla de emoción, de nostalgia y de agradecimiento, porque hoy es el último día de nuestra gira en México, mi casa”.

Y concluyó:

“Hoy aquí en el Zócalo, y siempre, para siempre, somos uno”.

El concierto fue transmitido únicamente a través de la cuenta oficial de YouTube de la cantante, debido a restricciones por derechos de autor que impidieron su difusión en canales oficiales del Gobierno capitalino, lo que no frenó el alcance digital de un evento que rápidamente se convirtió en tendencia global.

Más allá del récord de asistencia, la noche dejó claro el valor estratégico de este tipo de espectáculos para el posicionamiento de la Ciudad de México como destino de eventos internacionales. La capacidad de convocatoria, la infraestructura urbana, la conectividad aérea y la oferta hotelera permiten que conciertos de esta magnitud no solo sean viables, sino rentables para la economía local.

La presentación de Shakira en el corazón de la capital reafirma una tendencia: los grandes eventos musicales se han convertido en herramientas de promoción turística y en detonadores de flujo de visitantes que impactan directamente en la cadena de valor del sector. Restaurantes llenos, hoteles con alta ocupación, comercio activo y movilidad intensa fueron parte del efecto inmediato de una noche que combinó espectáculo y dinamismo económico.

La música hizo historia. Pero también lo hicieron las cifras.

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