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Hoteleros exigen piso parejo frente al auge de las rentas vacacionales

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A menos de tres meses del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, líderes de la industria hotelera en México volvieron a poner sobre la mesa uno de los debates más relevantes del sector turístico: la regulación de las plataformas de hospedaje de corta estancia, particularmente aquellas que operan a través de aplicaciones digitales.

Representantes de las principales asociaciones hoteleras del país, en conjunto con el Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (STARC) de la Universidad Anáhuac Cancún, presentaron recientemente el policy paper titulado “Rentas vacacionales en México: un terreno competitivo disparejo”, un análisis que examina el crecimiento de este modelo de alojamiento y plantea la necesidad de establecer condiciones regulatorias similares a las que enfrenta la hotelería tradicional.

El documento analiza el papel que desempeñan las rentas vacacionales dentro de la cadena de valor del turismo, y sostiene que, al ofrecer servicios de alojamiento a viajeros, estas unidades deben ser consideradas formalmente prestadores de servicios turísticos.

Durante la presentación, Francisco Madrid Flores, director del STARC, señaló que la industria hotelera ha operado históricamente en un entorno de competencia intensa, lo que ha impulsado la innovación constante en productos y servicios.

“No cabe duda de que este negocio de la hotelería, que tiene una larguísima tradición en el mundo y en nuestro país, es un negocio de alta rivalidad competitiva. Aquí no le tememos a la competencia porque estamos acostumbrados a ella. Si aquí hay un hotel, aquí cerca hay dos hoteles más, entonces el consumidor tiene muchas opciones. En esa lógica, estamos acostumbrados a competir y para hacerlo mejor existe una gran capacidad de innovar y desarrollar nuevos modelos de negocio para satisfacer de mejor manera las necesidades de los consumidores”, destacó.

El estudio presentado revela que el mercado de rentas vacacionales ha adquirido una dimensión económica significativa. Según el análisis, cada propietario que opera en estos canales posee en promedio dos unidades de alojamiento, cada una con al menos dos habitaciones, lo que representa alrededor de cuatro habitaciones por titular.

De acuerdo con las estimaciones del informe, en 2025 cada propietario obtuvo ingresos cercanos al millón de pesos anuales, mientras que 21 mil 025 propietarios poseen más de dos unidades, e incluso se identificó un caso con 455 propiedades bajo un mismo titular.

“Para ser un negocio marginal hay 21 mil 025 propietarios que poseen más de dos unidades y uno solo tiene 455 unidades. Ustedes me dirán si es o no un negocio lucrativo. Esto ocurre porque existen muchas menos barreras de entrada y menos condiciones de competencia. En nuestro país, según nuestra estimación, considerando todas las marcas de distribución, el año pasado se habrían vendido más de cinco mil millones de dólares en este mercado”, explicó Madrid Flores.

El documento también advierte que los turistas que utilizan este tipo de alojamientos no siempre cuentan con garantías básicas de seguridad y operación, como protocolos de protección civil, rutas de evacuación, extinguidores, servicios médicos, vigilancia o estándares mínimos de seguridad.

Asimismo, el análisis menciona riesgos asociados al uso irregular de algunos inmuebles, donde se han detectado problemáticas como trata de personas, explotación sexual, almacenamiento clandestino de armas o drogas, e incluso refugio de miembros del crimen organizado.

Ante este panorama, la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) y la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles (AMHM), representadas por sus presidentes Jorge Paoli Díaz y Miguel Ángel Fong González, hicieron un llamado a las autoridades para que los propietarios que ofrecen alojamientos a través de estas plataformas se registren y operen bajo las mismas obligaciones regulatorias que cualquier establecimiento de hospedaje.

“Quienes usan el servicio de alojamiento proporcionado por los propietarios de estas unidades y por las autodenominadas plataformas de reservación son turistas y, por ende, conforme al artículo tercero de la Ley General de Turismo, se trata de prestadores de servicios turísticos”, sostuvo Paoli Díaz.

Durante la presentación también se expusieron ejemplos de regulación internacional. En Portugal, por ejemplo, desde 2023 se suspendió la emisión de nuevas licencias para rentas vacacionales en zonas urbanas, permitiendo únicamente algunas excepciones en áreas rurales.

En Madrid, España, las plataformas digitales están obligadas a mostrar el número de licencia del inmueble y a garantizar que las propiedades cumplan con requisitos específicos en materia de higiene, accesibilidad y seguridad.

Los ponentes señalaron que en México ya existen avances en materia de regulación fiscal, particularmente en entidades como Ciudad de México, Michoacán y Oaxaca, así como en destinos turísticos como Cancún, Quintana Roo, donde se han realizado ajustes legales para incorporar a estas plataformas dentro del marco normativo del sector turístico.

Sin embargo, subrayaron que el crecimiento del mercado de rentas vacacionales y el contexto de grandes eventos internacionales —como la Copa Mundial de la FIFA 2026- hacen cada vez más urgente avanzar hacia un modelo regulatorio que garantice condiciones equitativas de competencia, seguridad para los visitantes y certeza jurídica para todos los actores del sector.

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