Protagonista de la Semana
Entrevista a Antonio Bauzá
Iberostar celebrará 30 años en México renovando el resort donde comenzó su historia
Iberostar Hotels & Resorts llegará en 2027 a sus primeros 30 años de presencia en México y prepara la celebración con una renovación de profundo significado para la compañía: la transformación total del complejo Iberostar Waves Tucán e Iberostar Waves Quetzal, las propiedades con las que comenzó su historia en el país en 1997.
Ubicado junto a Playa del Carmen, el complejo permanece cerrado mientras se renuevan habitaciones, restaurantes y áreas comunes, con el objetivo de reabrir sus puertas el próximo 1 de diciembre. Para la empresa familiar de origen mallorquín, el proyecto no representa únicamente la modernización de un resort, sino el renacimiento del punto de partida de una relación que está por cumplir tres décadas.
“Estamos muy ilusionados porque se trata del primer resort de la compañía en México. Poder volver a abrir sus puertas genera la misma emoción que inaugurar un hotel nuevo y más aún por todo lo que representa para nosotros”, aseguró Antonio Bauzá, director global de Comunicación de Marca de Iberostar Hotels & Resorts, en entrevista con Pasillo Turístico.
La renovación coincide con otro momento relevante: Iberostar cumple 70 años en 2026. Siete décadas después de que la familia fundadora pasara de la fabricación artesanal de calzado en Mallorca al turismo, la compañía suma 100 hoteles en 14 países y 35 destinos de playa.
México ocupa un lugar especial en ese mapa. La cadena cuenta con 12 hoteles distribuidos entre el Caribe y el Pacífico, con presencia en Cancún, Riviera Maya, Playa del Carmen, Cozumel y Punta de Mita.
“El potencial turístico de México es innegable. Es un país al que la familia fundadora tiene un enorme cariño por todo lo que nos une. Cada vez que tengo la oportunidad de visitarlo, llego con una sonrisa; me siento en casa y no deja de sorprenderme su riqueza, variedad, cultura, gastronomía y la amabilidad que se encuentra en cada rincón”, afirmó Bauzá.
México, pieza clave para crecer
La reapertura del Tucán y el Quetzal marcará el comienzo de una nueva etapa para Iberostar en México. La compañía busca oportunidades para ampliar su presencia tanto en los destinos donde ya opera como en otros puntos del territorio nacional.
Uno de sus principales retos es crecer JOIA, su colección de hoteles de lujo, aunque el avance será selectivo. Iberostar analiza propiedades existentes y proyectos de nueva construcción que respondan al posicionamiento, personalidad y nivel de servicio de la marca.
“Queremos hacer crecer JOIA, pero siempre con prudencia. Son hoteles muy especiales y no es fácil encontrar propiedades que encajen con el tipo de lujo que queremos ofrecer”, explicó.
La búsqueda no se concentra exclusivamente en este segmento. La cadena también pretende sumar hoteles Iberostar Waves e Iberostar Selection, al considerar que la amplitud y diversidad de México ofrecen posibilidades para llevar sus conceptos a nuevos destinos.
“Tenemos 12 hoteles, pero México es un país tan grande y tan completo que estamos convencidos de que podemos crecer y ofrecer estas experiencias en otros lugares”, adelantó el directivo.
La expansión estará acompañada por la renovación constante de los hoteles existentes. Al ser una empresa familiar, Iberostar trabaja con una visión de largo plazo y reinvierte parte de sus ingresos para actualizar instalaciones, crear nuevos conceptos gastronómicos y sumar piscinas, parques acuáticos, espacios infantiles y propuestas de bienestar.
La intención es conservar el efecto sorpresa incluso entre los clientes repetitivos.
“Queremos que quien regresa encuentre algo nuevo: un parque acuático, una piscina, instalaciones diferentes para los niños o una nueva experiencia. Buscamos sorprender al huésped cada vez que vuelve a elegirnos”, señaló.
Tres marcas para diferentes formas de viajar
La evolución de Iberostar también se refleja en su estrategia multimarca, creada para responder no sólo a distintos perfiles de huéspedes, sino a las diferentes motivaciones que puede tener una misma persona en cada viaje.
Su portafolio se divide en Iberostar Waves, Iberostar Selection y JOIA, tres marcas que ya están representadas en México.
Iberostar Waves reúne los hoteles todo incluido donde el entretenimiento y las actividades ocupan un lugar central. Están pensados para familias, parejas y grupos de amigos que buscan programas de animación durante el día, actividades en la piscina y la playa, así como una amplia oferta gastronómica. El renovado Tucán y Quetzal será uno de sus principales exponentes en el país.
Iberostar Selection combina esa propuesta de entretenimiento con espacios de mayor tranquilidad. Estos hoteles ofrecen alternativas para familias que desean compartir actividades, pero también necesitan momentos de descanso, además de experiencias vinculadas con el deporte y el bienestar, como yoga y pilates.
JOIA, nombre que significa “joya” en mallorquín, representa la colección de lujo de la compañía. Son hoteles con carácter y personalidad propia, dirigidos a aniversarios, lunas de miel, celebraciones familiares y momentos especiales.
“Es el hotel que uno se reserva para una gran ocasión, para celebrar en pareja o disfrutar con la familia cuando se busca vivir algo verdaderamente especial”, explicó Bauzá.
La estrategia permite que un mismo huésped elija JOIA para celebrar sus bodas de plata, viaje a Waves con hijos y nietos, o reserve Selection para una escapada de descanso.
Los viajes multigeneracionales se han convertido en una tendencia importante para Iberostar. Cada vez son más las familias que reúnen a abuelos, hijos y nietos en un mismo resort, aunque cada integrante busque experiencias distintas.
El Complejo Paraíso, en Riviera Maya, concentra las tres propuestas y permite observar cómo conviven diferentes conceptos en un mismo desarrollo: desde el lujo de JOIA Paraíso by Iberostar hasta las opciones familiares y de entretenimiento de Waves, además del equilibrio entre actividad y descanso de Selection.
El todo incluido también evoluciona
Para Iberostar, el todo incluido ya no se limita a ofrecer alimentos, bebidas y actividades dentro de una propiedad. Su valor actual radica en permitir que el viajero deje de tomar decisiones durante algunos días y encuentre en un mismo lugar opciones para todos los integrantes de la familia.
“Vivimos entre reuniones, trabajo, responsabilidades familiares y una tecnología que nos obliga a ir cada vez más rápido. Muchas personas llegan agotadas a las vacaciones y lo que realmente quieren es desconectar”, sostuvo Bauzá.
Ese descanso, sin embargo, debe estar respaldado por calidad. El directivo reconoce que durante años el concepto todo incluido llegó a percibirse como un producto de menor nivel, principalmente en gastronomía, por lo que la compañía ha trabajado en la selección de ingredientes, proveedores responsables y productores cercanos a sus hoteles.
En México, el 100% de los pescados y mariscos servidos en los resorts de Iberostar procede de fuentes responsables. Esto implica colaborar con proveedores y pescadores que utilizan técnicas legales, respetan las especies y cumplen con las tallas permitidas.
“La propuesta gastronómica tiene que ser de mucha calidad. Hacemos un gran esfuerzo por elegir proveedores responsables, de kilómetro cero cuando es posible, y que compartan los estándares y valores de la compañía”, indicó.
Aunque el todo incluido continúa como el producto más demandado, Iberostar también promueve que sus huéspedes salgan de los resorts y conozcan los destinos.
Para ello trabaja con colaboradores locales que puedan convertirse en verdaderos embajadores de cada región y acercar a los viajeros a la riqueza cultural, natural y gastronómica de México.
“El turismo es una fuente de riqueza, pero esa riqueza tiene que ser compartida. Buscamos generar un impacto positivo en las comunidades y trabajar con aliados capaces de mostrar a nuestros clientes ese México de calidad que queremos proyectar nacional e internacionalmente”, destacó.
Sostenibilidad para proteger el futuro
La sostenibilidad atraviesa la estrategia de Iberostar y condiciona sus decisiones de crecimiento, operación y proveeduría. En 2017, la compañía creó Wave of Change, un movimiento que organiza sus acciones ambientales en siete áreas prioritarias y cuenta con equipos de científicos y biólogos.
Estos especialistas colaboran con instituciones públicas, privadas y académicas en los destinos donde opera la cadena. Sus proyectos incluyen la protección de manglares, la regeneración de dunas, el combate a la erosión de las playas y el estudio de corales con mayor resistencia a los efectos del cambio climático.
“A mí no deja de sorprenderme la voluntad, el esfuerzo y los recursos que la compañía dedica a buscar cómo contribuir a mejorar los destinos”, reconoció Bauzá.
La protección del entorno responde a una responsabilidad ambiental, pero también a una realidad empresarial. La viabilidad de los hoteles de playa depende directamente de la conservación de los ecosistemas costeros.
“Nos dedicamos a vender vacaciones y sueños en la playa. Si no ayudamos a reducir los efectos del cambio climático y esas playas desaparecen poco a poco, nuestro negocio dejará de ser sostenible en el tiempo”, advirtió.
Una de las primeras decisiones visibles de Iberostar fue eliminar los plásticos de un solo uso. La medida encontró resistencia porque modificó hábitos arraigados entre los huéspedes de los resorts todo incluido, acostumbrados al uso constante de botellas, vasos y popotes desechables.
La compañía tuvo que acompañar el cambio con un proceso de concientización para demostrar que una experiencia abundante no tiene que estar ligada al desperdicio.
“No todo es posible ni todo es válido. También hemos tenido que educar al cliente, pero ese esfuerzo no significa que tenga que dejar de disfrutar de sus vacaciones”, puntualizó.
A las puertas de cumplir tres décadas en México, Iberostar se prepara para devolverle vida al resort con el que comenzó su historia en el país, mientras busca nuevas propiedades, fortalece sus tres marcas y avanza hacia una hotelería que combine calidad, entretenimiento, lujo y responsabilidad ambiental.
Treinta años después de su llegada, la compañía no sólo renueva su punto de partida. También refrenda su apuesta por México y por las playas que han sido el corazón de su crecimiento.
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