Industria y Gobierno
IBTM Américas 2026
De anfitriones a protagonistas: la industria MICE apuesta por un legado que transforme a los destinos
La industria de reuniones en América Latina está redefiniendo su futuro. Más allá de atraer congresos, convenciones o viajes de incentivo, el verdadero desafío será convertir cada evento en un motor de desarrollo para los destinos, capaz de generar conocimiento, fortalecer a las comunidades y dejar un legado medible.
Esa fue la principal conclusión del panel “De anfitriones a protagonistas: el futuro de la industria MICE en América Latina”, organizado por IBTM Americas, donde representantes de la Ciudad de México, Perú, el Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR) y especialistas en sustentabilidad coincidieron en que la región debe evolucionar de ser una excelente anfitriona a consolidarse como un actor estratégico del mercado global de reuniones.
Uno de los mensajes clave, fue que el éxito de un congreso ya no puede medirse por el número de asistentes o los metros cuadrados ocupados, sino por el valor que deja en los destinos: transferencia de conocimiento, beneficios económicos para las empresas locales, desarrollo social y una huella positiva para las comunidades que reciben estos encuentros.
Luis Díaz, presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR), señaló que la industria debe avanzar hacia una visión donde los eventos generen un impacto duradero y no únicamente una derrama económica temporal. Para lograrlo, afirmó, será indispensable fortalecer la inteligencia de negocios y consolidar una colaboración efectiva entre el sector público y privado para atraer reuniones internacionales con mayor valor estratégico.
Esa visión fue compartida por Carlos Martínez Velázquez, director general del Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México, quien aseguró que el legado del Mundial de Futbol 2026 va mucho más allá de los días de competencia. La infraestructura, la experiencia organizativa y la proyección internacional que obtuvo la capital representan una plataforma para atraer nuevos congresos y convenciones durante los próximos años.
Martínez Velázquez destacó además que la Ciudad de México trabaja en una nueva etapa para fortalecer la promoción especializada del segmento MICE mediante un Buró de Convenciones, una herramienta que permitirá capitalizar el posicionamiento internacional alcanzado y competir con mayor fuerza por eventos globales. Al mismo tiempo, planteó una transformación en la manera de organizar reuniones: llevarlas más allá de los centros de convenciones para aprovechar parques, espacios públicos y zonas emblemáticas que involucren a toda la ciudad y multipliquen el impacto económico y social.
Desde la perspectiva de Perú, país invitado de IBTM Americas 2026, el reto pasa por descentralizar el turismo de reuniones. Renzo Benavente, responsable del Departamento de Turismo de PROMPERÚ en México, explicó que el nuevo aeropuerto internacional de Lima, el fortalecimiento de la conectividad aérea y la autenticidad de la oferta turística permitirán abrir nuevas regiones a congresos e incentivos, llevando los beneficios de esta industria a un mayor número de comunidades.
La sustentabilidad también ocupó un lugar central en la conversación. Alejandra González, directora general de ES Eventos Sustentables, afirmó que el mercado internacional ya no se conforma con buenas intenciones y exige indicadores concretos para medir reducción de residuos, reciclaje, inclusión, participación de proveedores locales e impacto económico. Incluso, advirtió que el siguiente paso serán los llamados eventos regenerativos, capaces de devolver valor ambiental y social a los destinos que los albergan.
Otro de los consensos fue el papel que jugará la inteligencia artificial en la evolución del sector. Los participantes coincidieron en que las nuevas tecnologías facilitarán la personalización de experiencias, la medición de indicadores, la optimización operativa y la toma de decisiones, aunque subrayaron que ninguna herramienta digital podrá sustituir el valor de los encuentros presenciales ni las experiencias que ofrecen los destinos.
Al cierre del panel quedó claro que América Latina posee los atributos para fortalecer su posición en la industria global de reuniones: conectividad, infraestructura, riqueza cultural, talento y hospitalidad. Sin embargo, el siguiente paso será convertir esas fortalezas en una estrategia regional donde gobiernos, iniciativa privada y organismos especializados trabajen con una visión compartida para que cada congreso deje algo más importante que una buena ocupación hotelera: un legado capaz de transformar a los destinos.






