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Great Stirrup Cay: la isla pionera de NCL entra en una nueva etapa

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Hace casi 50 años, Norwegian Cruise Line (NCL) cambió la industria al convertirse en la primera naviera en ofrecer a sus pasajeros una isla privada. Era 1977 y Great Stirrup Cay, en Bahamas, comenzaba una historia que con el tiempo sería replicada por buena parte de la industria.

Hoy, estos destinos han dejado de ser una escala para convertirse en uno de los principales argumentos de venta de los itinerarios por el Caribe. Y con la apertura de Great Tides Waterpark, Norwegian busca volver a colocarse al frente.

El nuevo parque acuático ocupa 2.4 hectáreas de Great Stirrup Cay y forma parte de una transformación mucho mayor de la isla, donde nuevas experiencias, infraestructura y espacios para distintos tipos de viajeros buscan convertir al destino en una razón de peso para elegir el crucero.

“Hemos tenido Great Stirrup Cay por muchos, muchos años. Fue la primera isla privada… tenemos décadas de aprendizaje. Y lo que nuestros huéspedes nos han dicho una y otra vez es que aman la sensación natural de una verdadera experiencia isleña, no algo creado con una fuerte dependencia de la tematización”, nos dijo en entrevista Jason Krimmel, Chief International Sales and Marketing Officer de Norwegian Cruise Line.

Una isla que vende el crucero

La competencia entre las navieras ya no ocurre solo a bordo. Restaurantes, entretenimiento, camarotes y barcos de nueva generación siguen siendo importantes, pero los destinos privados se han convertido en otra pieza clave.

Para Norwegian, Great Stirrup Cay tendrá además un alcance considerable: alrededor de un millón de pasajeros al año, distribuidos entre 17 barcos, podrán visitar la isla, una escala que la compañía espera convertir en un factor decisivo al momento de elegir el crucero.

“Creo que aquí es donde realmente vamos a comenzar a escuchar a la gente decir: ‘Ahora voy a viajar con NCL por Great Stirrup Cay’”, explicó Krimmel.

La isla ya figuraba entre los destinos mejor evaluados por los pasajeros de Norwegian, pero la incorporación del parque podría ampliar aún más su mercado potencial.

“Creo que acabamos de duplicar nuestra audiencia, particularmente para las familias. Ahora realmente es una gran escapada familiar”, señaló Krimmel.

Pero la apuesta detrás de esa expansión no es únicamente de escala, sino también de identidad, con el objetivo de preservar el sentido de lugar frente a otras islas privadas.

“En cada fase de desarrollo con GSC ha sido primordial, primero, proteger la sensación física de la naturaleza y, segundo, no sobre-tematizar”, subrayó Krimmel.

Es una distinción que el ejecutivo considera una ventaja competitiva frente a otras islas privadas de la región, sostenida tanto en el diseño paisajístico como en el trato directo con la comunidad bahamense que opera la isla.

La compañía espera que las nuevas experiencias no sólo impulsen el regreso de huéspedes recurrentes, sino que también ayuden a atraer viajeros que nunca han navegado con NCL e incluso personas que nunca han tomado un crucero.

La transformación incluye además infraestructura que facilita la operación y la experiencia del pasajero. Un nuevo muelle con capacidad para recibir simultáneamente dos barcos permite desembarcar directamente en la isla, eliminando el traslado en tender y reduciendo la dependencia de las condiciones meteorológicas.

Una vez en tierra, un sistema de tranvías conecta las diferentes áreas.

Great Tides, la nueva apuesta familiar

Con una superficie de cerca de 2.4 hectáreas, Great Tides Waterpark incorpora 19 toboganes, un río de cerca de 244 metros y diferentes áreas acuáticas dirigidas tanto a familias como a viajeros que buscan experiencias de mayor adrenalina.

Su elemento más visible es Tidal Tower, una estructura de aproximadamente 52 metros de altura desde donde parten algunos de los principales toboganes del parque.

La propuesta se complementa con Cliffside Cove, una zona que combina saltos y experiencias acuáticas, así como el Wandering River, un río que incorpora corrientes y distintos efectos.

La apuesta por el segmento familiar no es casual. Los parques acuáticos han pasado de ser un diferenciador adicional a convertirse en una expectativa dentro de la competencia por el viajero familiar.

“Diría que ahora es un must have. No es tanto ‘si lo construyes, vendrán’; lo construyes porque es una expectativa”, explicó John Chernesky, Chief Sales Officer de Norwegian Cruise Line. Para el ejecutivo, la inversión resulta estratégica tanto desde la perspectiva de marketing como de satisfacción del pasajero.

Para proteger la experiencia, NCL operará inicialmente el parque con un máximo de alrededor de 1,200 visitantes simultáneos, aunque fue diseñado para recibir hasta 1,800.

El precio, por su parte, será dinámico, decisión queresponde a una estrategia comercial.

“Es parte de la razón por la que no estamos fijando un precio para el parque acuático, porque queremos tener la capacidad de bajarlo en temporada baja, o subirlo si tenemos Navidad o más demanda”, explicó Krimmel. “Tienes que mantener la demanda alineada con la capacidad para proteger la experiencia”, añadió.

Más demanda y mejores tarifas

Para Norwegian, el éxito de su inversión no se medirá únicamente en cuántos pasajeros utilicen el parque. La compañía espera que GSC fortalezca la demanda de sus itinerarios y que ese crecimiento pueda traducirse en mayores tarifas.

“Deberíamos esperar una mayor demanda por nuestros itinerarios del Caribe gracias a la isla. Como resultado de esa mayor demanda, deberíamos esperar precios más altos”, anticipó Krimmel.

A ello se suma la satisfacción del pasajero, otro de los indicadores que NCL seguirá de cerca. Great Stirrup Cay ya se encontraba entre los destinos mejor evaluados de sus itinerarios y las primeras respuestas después de la apertura apuntan a una mejora adicional.

Las redes sociales permiten conocer la respuesta del mercado prácticamente en tiempo real, incluso antes de que el impacto pueda observarse plenamente en reservaciones e ingresos.

“En el mundo de hoy, las redes sociales te dicen todo. En cuestión de segundos, ya está en Instagram o en un grupo de Facebook. Así que ya hemos tenido muchísima retroalimentación de los pocos huéspedes que han pasado por ahí en las últimas dos semanas gracias a eso”, destacó Krimmel.

Krimmel señaló que ese crecimiento en tarifas también sería positivo para la comunidad de agentes de viajes, reforzando el papel de la isla no sólo como amenidad, sino como herramienta comercial dentro de la estrategia de NCL.

El parque es sólo el comienzo

Quizá uno de los datos más reveladores sobre los planes de Norwegian es que, pese a las inversiones realizadas, actualmente sólo alrededor del 36% de Great Stirrup Cay está desarrollado. Eso deja 64% de la isla disponible para futuras expansiones.

Durante el panel, los ejecutivos dejaron abierta la puerta a nuevas fases. Joel Garcia, vicepresidente de Construcción e Ingeniería de NCL, confirmó que durante la etapa de diseño se estudiaron una alberca de olas y una atracción familiar en balsa, cuya eventual incorporación dependerá de la respuesta de los pasajeros a la oferta actual.

La infraestructura construida también apunta hacia una estrategia de largo plazo. Garcia explicó que sistemas esenciales como generación eléctrica, tratamiento de agua y otros servicios fueron dimensionados pensando no solamente en las necesidades actuales, sino en las mejoras y amenidades que podrían incorporarse durante las próximas décadas.

Great Stirrup Cay no es el único destino con posibilidades de crecimiento. La compañía también identifica potencial de expansión en Harvest Caye, su destino privado en Belice.

México viaja en familia

La apuesta de Norwegian por fortalecer su producto familiar y multigeneracional tiene una relevancia particular para el mercado mexicano.

Al comparar México con otros mercados internacionales, el país presenta una de las mayores concentraciones de pasajeros familiares y multigeneracionales, un segmento que además continúa creciendo de forma considerable.

“Estamos viendo menos gente viajando sola, menos gente viajando solo en pareja. Todavía tenemos muchos de esos; pero en México en particular, estamos viendo un crecimiento tremendo del mercado familiar y multigen”, detalló Krimmel.

Para el mercado mexicano en específico, se ha identificado en GSC un argumento comercial muy concreto para itinerarios que incluyen escala en México.

“Si GSC está en el itinerario, creo que estarías dispuesto a tener un puerto en México todavía. Ese es el día que te quedas en el barco y disfrutas del spa y todas las amenidades, porque está tranquilo y obtienes descuentos a bordo porque es día de puerto”, comentó Krimmel.

Una de las preguntas más recurrentes entre agentes y viajeros mexicanos es por qué Norwegian no opera itinerarios con base en México, lo que evitaría a los pasajeros el trámite de visa estadounidense.

“Lo hemos analizado antes, pero el reto que tenemos ahí es que necesitas suficiente lift [oferta de vuelos] para llegar a México, o a cualquier ciudad puerto donde vayas a operar, para que el atractivo vaya más allá de los mercados locales”, explicó Krimmel. “Estados Unidos es probablemente uno de los mercados únicos donde no tenemos que preocuparnos por eso, porque hay una base poblacional tan grande que ya está acostumbrada a cruceros. Para poder llenar el barco, necesitas diversificar quién está a bordo”, añadió.

Es, en otras palabras, una limitación de conectividad aérea más que de interés del mercado.

Lo que viene: Aura y una nueva generación de barcos

Más allá de GSC, Krimmel adelantó que Norwegian Aura (el próximo barco de la Prima Class, que debutará con nuevos restaurantes) continuará la evolución de NCL hacia una experiencia más premium para distintos tipos de pasajeros.

“Tenemos el área premium de The Haven para quienes quieren pagar por ella, pero todo lo demás también es premium, y los huéspedes de todos los días tienen acceso a eso”, explicó Krimmel.

Pero el horizonte de inversión de la naviera va más allá de Aura.

“Tenemos una nueva clase de barco llegando en 2030”, confirmó Krimmel. “Hemos hablado de la posibilidad de barcos adicionales más allá de eso”, añadió.

Esa hoja de ruta: una nueva clase de buque en 2030, la posibilidad de más unidades después, y todavía 64% de Great Stirrup Cay sin desarrollar, dibuja una apuesta de varios años.

Para la industria y los agentes que arman itinerarios hoy, la lectura es clara: lo que Norwegian está construyendo en GSC y en su flota no es solo una amenidad, sino la base de un producto que la naviera espera seguir escalando durante la próxima década, con México como uno de sus mercados prioritarios dentro de ese crecimiento.

“Realmente tenemos todo lo que un consumidor mexicano busca en una experiencia de vacaciones. De nuevo: emoción y relajación. Hazlo todo, o descansa y no hagas nada”, concluyó Krimmel.

 

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