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Desde el FlyOver México
Jalisco se vive, se saborea y hasta se vuela con Juliá Tours
Entre la sensación de volar sobre los paisajes de Jalisco y el aroma de una birria recién servida, los invitados descubrieron el estado desde las alturas y también desde la mesa. FlyOver México abrió un recorrido que continuó entre tortas ahogadas, jericalla y tequila, con Juliá Tours como anfitrión de una tarde donde el destino mostró toda la diversidad que existe detrás de sus símbolos más célebres.
Juliá Tours México y la Secretaría de Turismo de Jalisco reunieron a agentes de viajes en FlyOver México, en Plaza Carso, para mostrar la diversidad de un destino que puede recorrerse a través de sus ciudades, playas, montañas, Pueblos Mágicos, haciendas, rutas gastronómicas y bebidas emblemáticas.
El encuentro fue encabezado por Edgar Chávez, gerente comercial de Juliá Tours México, y Paulina Atilano, promotora turística de la Secretaría de Turismo de Jalisco, quienes condujeron a los asistentes por una propuesta que combinó tecnología, capacitación, gastronomía y ese ambiente festivo que inevitablemente acompaña al estado.
La tarde comenzó literalmente desde las alturas. A través de la experiencia inmersiva de FlyOver México, los asistentes emprendieron un vuelo virtual que permitió contemplar algunos de los escenarios más representativos de Jalisco. Movimiento, imágenes envolventes y efectos sensoriales hicieron que, por unos minutos, las butacas desaparecieran para dar paso a la sensación de sobrevolar el destino.
Después del recorrido virtual, Jalisco llegó a las mesas. La birria, torta ahogada y la jericalla permitieron contar la historia del estado desde la cocina, mientras una cata de tequila añadió el acento final a una presentación en la que cada elemento estuvo pensado para despertar el interés por viajar y, sobre todo, por vender el destino.
Entre aromas, sabores y algunas bromas alrededor del tequila, Paulina Atilano dejó claro que la identidad jalisciense es mucho más amplia que sus referentes más conocidos.
“Jalisco no solo es tequila”, dijo antes de desplegar un mapa turístico en el que Guadalajara, Puerto Vallarta, Costalegre, el lago de Chapala, Los Altos y los 12 Pueblos Mágicos aparecieron como piezas de una misma oferta, capaz de responder a distintos perfiles de viajeros.
La promotora destacó que el estado cuenta con dos aeropuertos internacionales, ubicados en Guadalajara y Puerto Vallarta, y mantiene conectividad con más de 90 ciudades. A ello se suma el desarrollo de una segunda terminal aérea en Puerto Vallarta, que ampliará la capacidad para recibir visitantes.
El recorrido continuó por las experiencias de alojamiento más singulares de Jalisco: desde habitaciones con forma de barril en Matices Hotel de Barricas, en Tequila, hasta propiedades enfocadas en el bienestar, como Xinalani, en Puerto Vallarta, y antiguas haciendas que permiten acercarse a la vida rural, recolectar ingredientes en sus huertos y llevarlos directamente a la mesa.
La gastronomía ocupó un lugar especial. A los sabores tradicionales se sumó una escena contemporánea que ha conquistado el reconocimiento internacional, con restaurantes distinguidos por la Guía Michelin tanto en Guadalajara como en Puerto Vallarta y Costalegre.
Guadalajara apareció como una ciudad “tradicionalmente moderna”: orgullosa de su Centro Histórico, la Catedral Metropolitana, el Museo Cabañas, el Teatro Degollado y el Mercado de San Juan de Dios, pero también de su infraestructura hotelera, su vida nocturna, sus grandes recintos y su capacidad para recibir congresos, convenciones, espectáculos y encuentros internacionales.
Tlaquepaque y Tonalá aportaron el color artesanal. Galerías, cerámica, barro, vidrio soplado, nieves de garrafa, música de mariachi y las famosas cazuelitas mostraron otra manera de acercarse a la identidad local. Juliá Tours, además, integra experiencias en las que los viajeros pueden visitar talleres y elaborar su propia pieza artesanal.
Entre las propuestas comercializables también destacó “Entre Charros”, una experiencia que reúne tres de las expresiones más representativas del estado: la charrería, el mariachi y el tequila. Puede disfrutarse los domingos o adaptarse para grupos privados, con demostraciones y actividades especiales.
Fuera de la capital, la presentación avanzó por un Jalisco de bosques, lagos, sierras y pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo.
Mazamitla y Tapalpa aparecieron como refugios de montaña, con cabañas, aventura y contacto con la naturaleza; Lagos de Moreno, como una joya colonial rodeada de haciendas; Talpa de Allende, como centro de turismo religioso; y Mascota, como uno de los grandes territorios de la raicilla.
San Sebastián del Oeste ocupó un sitio especial en el relato. Su pasado minero, calles detenidas en otra época y cercanía con Puerto Vallarta lo convierten en una escapada capaz de complementar una estancia de playa. Desde el Cerro de la Bufa, cuando las condiciones lo permiten, los visitantes pueden contemplar Bahía de Banderas o quedar suspendidos visualmente sobre un mar de nubes.
Sayula recordó la huella literaria de Juan Rulfo, mientras Cocula reivindicó su relación inseparable con el mariachi. Temacapulín sorprendió con sus aguas termales y Ajijic mostró que la ribera de Chapala también puede recorrerse entre galerías, gastronomía, paseos en embarcación y viñedos.
El tequila fue protagonista, pero no estuvo solo. La raicilla, elaborada todavía mediante procesos artesanales en la costa y la sierra, abrió otra posibilidad para crear recorridos desde Puerto Vallarta hacia Mascota y San Sebastián del Oeste. Visitar una taberna y conocer directamente su producción permite acercarse a una bebida que conserva una relación íntima con el territorio.
La Ruta del Tequila, los campos de agave, las demostraciones de jima, las catas y las visitas a casas productoras se complementan ahora con recorridos por Los Altos de Jalisco, donde municipios como Arandas, Tepatitlán y Jesús María también poseen una fuerte tradición tequilera.
Juliá Tours abre nuevas rutas para descubrir el Jalisco menos conocido
Juliá Tours mostró un portafolio que permite articular circuitos y experiencias alrededor de Guadalajara, Tequila, Puerto Vallarta, Costalegre, Chapala y los Pueblos Mágicos, con opciones para viajeros interesados en cultura, naturaleza, bienestar, gastronomía, aventura, reuniones o escapadas en familia.
Como parte de la presentación, Juliá Tours dio a conocer un folleto con diez programas, concebido como una herramienta de apoyo para que los agentes conozcan los circuitos, identifiquen las posibilidades de venta y acerquen a sus clientes a otras regiones de la entidad.
“Presentamos el destino Jalisco, que no solo es Guadalajara. Hay muchas oportunidades para conocer sus Pueblos Mágicos”, señaló Chávez, quien destacó la respuesta de las agencias convocadas y el interés generado por las nuevas propuestas.
La tarde terminó como suelen concluir las buenas historias jaliscienses: alrededor de la mesa y con una copa de tequila. Pero detrás del ambiente festivo quedó un mensaje comercial contundente para los agentes de viajes: Jalisco no es una sola postal ni una experiencia aislada. Es un destino que puede volarse, caminarse, probarse y regresar a vivir una y otra vez.






