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Opinión

Colaboración Especial
México rompe récords, pero Quintana Roo enciende las alertas

Publicado

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Mario López Sánchez

La caída de Tulum y la apuesta de Cancún por el turismo médico demuestran que el futuro exige generar mayor valor y diversificar la economía

México inició 2026 con cifras aparentemente positivas. Durante el primer semestre ingresaron al país 51.1 millones de visitantes internacionales, 7.7% más que en el mismo periodo de 2025.

Tan solo en junio llegaron 8 millones 189 mil visitantes internacionales, un crecimiento anual de 2.1%. Sin embargo, solamente 4.11 millones fueron turistas internacionales, es decir, viajeros que permanecieron al menos una noche en México. Este segmento aumentó apenas 1.1%, de acuerdo con el INEGI.

La diferencia es fundamental. México recibe más cruces internacionales, pero el número de viajeros que se hospedan y generan una derrama económica más amplia crece con mucha menor velocidad.

Una competencia que no se detiene

Las estadísticas de México y las principales ciudades estadounidenses no son completamente equivalentes: nuestro país mide visitantes internacionales, incluidos excursionistas fronterizos, mientras que los destinos de Estados Unidos generalmente reportan visitantes nacionales e internacionales combinados. No obstante, sus resultados permiten dimensionar la competencia.

En 2025, Orlando recibió 76.7 millones de visitantes y alcanzó una ocupación hotelera promedio de 71.4%. Nueva York registró 65 millones de visitantes y una ocupación de 84.2%. Chicago recibió 56.8 millones, con un récord de 21 mil 500 millones de dólares en gasto turístico, mientras Los Ángeles alcanzó 49.5 millones de visitantes.

La lección no está únicamente en quién recibe más personas, sino en cómo estos destinos convierten el turismo en ocupación, gasto, empleos, inversión y repetición de viaje.

La paradoja de Quintana Roo

Mientras México celebra cifras nacionales históricas, Quintana Roo enfrenta una grave desaceleración.

El secretario estatal de Turismo, Bernardo Cueto Riestra, reconoció que Tulum registra una ocupación hotelera de apenas 15%, la más baja de su historia, mientras Playa del Carmen se encuentra alrededor de 30%.

Otros reportes empresariales y locales sitúan la ocupación de algunas zonas de Tulum y Akumal cerca de 20%. La diferencia puede responder al momento de medición o al tipo de establecimiento considerado, pero el mensaje es el mismo: la demanda cayó a niveles extraordinariamente bajos.

También se reporta el cierre de cerca de 50% de los comercios, hoteles con semanas sin huéspedes, pérdida de empleos y trabajadores que comienzan a migrar hacia Chiapas, Tabasco y Yucatán.

¿Cómo puede México romper récords mientras uno de sus destinos emblemáticos tiene hoteles prácticamente vacíos?

La respuesta está, en parte, en la composición de las estadísticas. Un excursionista fronterizo cuenta como visitante internacional, pero su impacto no es comparable con el de un turista que vuela al Caribe mexicano, permanece cinco noches, consume en restaurantes y contrata servicios locales.

El sargazo ya es una emergencia económica

La acumulación extraordinaria de sargazo afecta directamente la imagen y el producto turístico de Quintana Roo. Durante 2026 se han retirado más de 105 mil toneladas, superando el récord del año anterior.

El problema no se limita a la apariencia de las playas. El sargazo genera malos olores durante su descomposición, eleva los costos de operación y afecta a hoteles, restaurantes, transportistas, comercios y prestadores de servicios.

Ante esta situación, el gobierno federal anunció una inversión de 2 mil millones de pesos para fortalecer su recolección en altamar mediante el buque Sargassum y otras embarcaciones. También se impulsa su aprovechamiento en sargacreto, fertilizantes, bioplásticos y productos como sandalias.

Convertir este pasivo ambiental en una actividad productiva es una alternativa interesante, pero requiere tecnología, inversión, regulación sanitaria y cadenas comerciales capaces de operar a gran escala.

Sin embargo, no todo puede atribuirse al sargazo. Tulum también enfrenta una percepción de precios excesivos, transportación costosa, problemas de movilidad y acceso a playas, crecimiento desordenado, debilitamiento de la conectividad aérea y competencia de otros destinos del Caribe con propuestas más claras y accesibles.

A ello se suma el fin de grandes obras como el Tren Maya, que durante varios años sostuvieron parte del empleo y la actividad económica regional.

Cancún busca otra salida

En medio de esta desaceleración, Quintana Roo comienza a reconocer que no puede mantener toda su economía vinculada al turismo tradicional.

La gobernadora Mara Lezama regresó de Orlando con un memorándum de entendimiento firmado con Mayan Healthcare Design, organización encabezada por el doctor Roberto Cervera, para desarrollar en Cancún el Premier Medical Destination Center.

El proyecto contempla una inversión estimada en 270 millones de dólares y busca crear un clúster de nearshoringmédico que integre hospitales de alta especialidad, laboratorios, farmacéuticas, fabricantes de dispositivos médicos, centros de investigación, servicios de recuperación y turismo médico.

Su ubicación estaría vinculada al Distrito Financiero y Tecnológico, cerca del Aeropuerto Internacional de Cancún, aprovechando la conectividad del destino y su cercanía con Estados Unidos, Canadá, América Latina y el Caribe.

La declaratoria federal del polo económico, impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum y la Secretaría de Economía encabezada por Marcelo Ebrard, contempla incentivos fiscales para atraer inversión.

Un memorándum todavía no equivale a una obra terminada. Será necesario conocer calendarios, compromisos financieros y etapas de ejecución. Sin embargo, la señal política es relevante: Quintana Roo intenta ampliar la conversación sobre su futuro más allá del sol y la playa.

El turismo médico puede generar estancias más largas, mayor gasto y empleos especializados. Cancún posee conectividad internacional, infraestructura hotelera y experiencia en hospitalidad, pero deberá garantizar certificaciones, personal bilingüe, seguridad del paciente, continuidad de cuidados y transparencia en precios y resultados.

En salud, la reputación no es un complemento: es parte esencial del producto.

De contar visitantes a generar valor

México sigue siendo una potencia turística, pero los resultados nacionales no deben ocultar las señales locales de deterioro.

Una ocupación de entre 15% y 20% en Tulum es una advertencia sobre rentabilidad, empleos, conectividad, calidad y reputación. La estrategia turística necesita medir no solamente cuántas personas cruzan la frontera, sino cuántas noches permanecen, cuánto gastan, qué tan satisfechas regresan y cuántas empresas locales operan de manera rentable.

El desplome de Tulum exige recuperación ambiental, revisión de precios y servicios, mayor conectividad, promoción profesional y una estrategia seria de reputación.

Al mismo tiempo, el proyecto médico de Cancún puede representar una ruta de diversificación. No sustituirá al turismo tradicional, pero puede complementarlo y reducir la dependencia de un solo modelo económico.

Quintana Roo necesita recuperar sus playas y a sus visitantes, pero también desarrollar nuevas razones para invertir, trabajar y viajar al estado.

Cuando  las cifras nacionales suben, pero los hoteles permanecen vacíos, no basta con celebrar las llegadas. Es necesario transformarlas en valor económico, bienestar social y futuro.

Por Raphael Paredes
Fundador y CEO de VIP Relaciones Públicas
Strategic ReputationTourism Representation • Market Intelligence
Generating Trust for Better Decisions

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