Connect with us
FacebookFacebookTwitterInstagramSpotifyTikTokYouTube

Industria y Gobierno

Convención Conexstur
México tiene 18 meses para no desperdiciar el efecto Mundial

Publicado

.

San Cristóbal, Chiapas.- México tiene alrededor de 18 meses para convertir la exposición internacional que le dejó el Mundial en nuevos productos turísticos y mayores flujos de visitantes; sin embargo, la falta de una estrategia nacional de promoción y de coordinación entre autoridades y empresarios amenaza con diluir una oportunidad valuada en 150 mil millones de pesos.

Eduardo Yarto, especialista en desarrollo de producto turístico y exsecretario de Turismo de Zacatecas, advirtió durante la Convención Conexstur 2026 que el impacto mediático no generará resultados por sí solo: los destinos deben actuar con rapidez para desarrollar experiencias, acercarlas a los operadores receptivos e incorporarlas a los circuitos de comercialización internacional.

El especialista calculó que México permanecerá en la mente de los viajeros durante un periodo aproximado de 18 meses, antes de que la conversación mundial comience a trasladarse hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

“Para diciembre de 2027 o enero de 2028 se va a comenzar a hablar mucho de Los Ángeles y ahí se nos va a acabar el efecto. Es ahora o nunca para reposicionar a México”, afirmó.

De acuerdo con distintas metodologías citadas por Yarto, la cobertura de medios, los videos, las publicaciones en redes sociales y los contenidos compartidos por visitantes durante el Mundial representaron una exposición equivalente a 150 mil millones de pesos.

Para dimensionar su alcance, recordó que durante sus últimos seis años de operación el desaparecido Consejo de Promoción Turística de México ejerció alrededor de 26 mil millones de pesos. Es decir, la exposición obtenida por el país durante el encuentro deportivo habría alcanzado un valor casi seis veces superior.

No obstante, sostuvo que esta promoción corre el riesgo de perderse si no se acompaña de una estrategia capaz de convertir el interés internacional en viajes, estancias y derrama económica.

“Hay funcionarios y secretarios que entendieron y comienzan a orientar bien el camino de la promoción; otros no, y son la mayoría. Nos falta una estrategia a nivel federal para promover México como tal, independientemente de lo que haga cada destino”, aseguró.

El Mundial, explicó, permitió mostrar una imagen distinta del país en un momento en que las noticias sobre inseguridad y narcotráfico dominaban buena parte de la conversación internacional. Las transmisiones no se limitaron a los partidos: también llevaron al mundo imágenes del Centro Histórico, Paseo de la Reforma, Xochimilco, Guadalajara, Puerto Vallarta y otros destinos.

A ello se sumaron miles de contenidos generados por medios, visitantes y aficionados, quienes mostraron la gastronomía, la vida cotidiana, el ambiente en las calles y la manera en que los mexicanos recibieron a viajeros de distintas nacionalidades.

“México demostró quién era el verdadero anfitrión del Mundial. Nuestra principal fortaleza ha sido la anfitrionía y ya se nos había olvidado”, destacó Yarto.

Esa promoción, añadió, también elevó las expectativas. Quienes lleguen al país después del Mundial no buscarán solamente observar sus atractivos, sino involucrarse, convivir con las comunidades y experimentar el México cultural, gastronómico y festivo que conocieron mediante las transmisiones y las redes sociales.

“El turista del siglo pasado era un espectador; hoy es protagonista. Antes quería ver el paisaje y ahora quiere interactuar con él. La pregunta es cómo hacemos que eso suceda”, expresó.

Para Yarto, el desafío está en convertir los atractivos en experiencias estructuradas, listas para venderse a través de operadores receptivos y agencias de viajes. Esto requiere identificar iniciativas locales, profesionalizarlas, integrarlas a circuitos y acercarlas a quienes tienen la capacidad de llevarlas a los mercados internacionales.

Alertó que muchas experiencias desarrolladas en distintas regiones del país terminan por desaparecer porque no reciben acompañamiento ni consiguen incorporarse a los canales de comercialización.

“Me toca desarrollar muchas experiencias por el país y veo que muchas se mueren porque nadie las apoya. No hay un secretario de Turismo que las acerque a los jugadores que las pueden comercializar. Ahí tenemos un gran reto”, sostuvo.

En este proceso, consideró que las autoridades deben asumir un papel más activo en la identificación y fortalecimiento de la oferta, además de generar los vínculos necesarios entre los prestadores de servicios locales y los operadores especializados.

El reto, subrayó, no consiste en abandonar los atractivos emblemáticos, sino en ampliar la oferta y renovar la forma de vivirlos. Xochimilco, Teotihuacán, el Centro Histórico o la Basílica de Guadalupe seguirán siendo fundamentales para quienes visitan México por primera vez; quienes regresan, en cambio, esperan experiencias distintas y una interacción más profunda con la cultura, la gastronomía y las comunidades.

“Los productos tradicionales no están agotados. Hay que seguirlos vendiendo porque siempre habrá nuevos clientes que vendrán por primera vez. Pero quien ya ha estado varias veces quiere conocer otras cosas o vivir el Centro Histórico y Xochimilco de una manera distinta”, explicó en respuesta a Pasillo Turístico.

De esta forma, señaló, la oferta tradicional y los nuevos productos deben avanzar por caminos paralelos. Un atractivo consolidado puede convertirse en el punto de partida para experiencias gastronómicas, culturales, comunitarias o creativas, sin perder aquello que originalmente lo convirtió en un referente.

No se trata de sustituir los íconos turísticos del país, sino de renovar la manera de acercarse a ellos y ampliar el inventario disponible para responder a las nuevas conductas de viaje.

En esta tarea, Yarto destacó el papel de los operadores receptivos, debido a su conocimiento de los mercados, su relación con compradores internacionales y su capacidad para transformar una experiencia local en un producto comercializable.

Asimismo, llamó al sector privado a trabajar de manera coordinada y a exigir a las autoridades mecanismos de promoción y desarrollo que permitan aprovechar la visibilidad alcanzada. De lo contrario, México podría dejar pasar uno de los mayores escaparates internacionales de su historia reciente.

“El Mundial nos dejó una proyección mediática que nunca habíamos tenido y que no sabemos cuándo se volverá a repetir. Ahora nos corresponde crear, impulsar e integrar nuevos productos a los programas. Si hubo un efecto Sídney y un efecto París, tenemos que provocar un efecto México”, concluyó.

Protagonista de la semana

Tendencias

Suscríbete a nuestro Newsletter

Enterate de lo más relevante del mundo del turismo