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Agencias y Operadores

Del discurso a la realidad
De 10 millones anunciados a menos de un millón: el Mundial quedó lejos de las expectativas

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Las expectativas turísticas generadas alrededor del Mundial estuvieron muy por encima de los resultados reales y llevaron a empresarios hoteleros a tomar decisiones equivocadas, sostuvo Jorge Hernández, presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (FEMATUR), quien cuestionó las cifras de visitantes difundidas antes y durante la competencia.

El dirigente afirmó que primero se proyectó la llegada de cinco millones de turistas y posteriormente la cifra se elevó hasta diez millones, estimaciones que, desde su perspectiva, no correspondieron con el flujo efectivo de aficionados movilizados por los partidos celebrados en México.

Para sostener su argumento, Hernández tomó como referencia el número de encuentros realizados, la capacidad promedio de los estadios y el hecho de que una misma persona pudo asistir a más de un partido.

“No se llegó ni al millón. Está mal que se exagere con las cifras”, afirmó durante una entrevista realizada en el contexto del Día del Agente de Viajes. 

Las declaraciones representan la valoración de FEMATUR y no estuvieron acompañadas por un estudio estadístico o una medición integral del impacto turístico del torneo. El cálculo de visitantes internacionales requiere considerar, además de la asistencia a los estadios, a acompañantes, viajeros sin boleto, actividades paralelas, estancias en otras ciudades y desplazamientos nacionales vinculados con la competencia.

Sin embargo, el señalamiento de Hernández abre una discusión relevante para la industria: la diferencia entre la derrama esperada, el número de asistentes a los partidos y el impacto turístico efectivamente recibido por hoteles, agencias, transportistas, restaurantes y prestadores de servicios.

El presidente de FEMATUR aseguró que parte del sector hotelero confió en alcanzar ocupaciones cercanas al 100 por ciento y, bajo esa expectativa, rechazó reservaciones de grupos, congresos y convenciones que se realizaban habitualmente.

De acuerdo con su versión, la demanda extraordinaria prevista no se concretó en los niveles anunciados y algunos establecimientos terminaron con ocupaciones cercanas al 60 por ciento.

“Los hoteleros esperaban el cien por ciento de ocupación y lo peor es que estuvieron negando reservaciones de grupos que cada año se daban, como congresos y convenciones. Se fueron con la finta de los cinco millones”, declaró. 

El cuestionamiento no se limita a la exactitud de las cifras. También apunta a los efectos que pueden provocar las proyecciones oficiales o empresariales cuando no se presentan con metodología, escenarios diferenciados y actualizaciones constantes.

Para hoteles y operadores, una expectativa sobredimensionada puede traducirse en incremento de tarifas, bloqueo de inventarios, rechazo de grupos tradicionales o inversiones que no necesariamente encuentran respaldo en la demanda final.

Hernández también advirtió que el Mundial, pese a la exposición internacional que ofreció a México, no puede sustituir una política permanente de promoción turística.

Reconoció que el torneo proyectó imágenes positivas del país, pero insistió en que se trató de un acontecimiento temporal y que sus beneficios corren el riesgo de diluirse si no existe una estrategia posterior para convertir la visibilidad en reservaciones, nuevas rutas, estancias más largas y retorno de visitantes.

“La promoción debe ser constante y oportuna; no puede ser aislada. El Mundial es un evento aislado. Habría que ver si hay un programa de promoción y no lo ha habido”, señaló. 

El dirigente contrastó la estrategia mexicana con la de países como Turquía, Perú y Colombia, donde, afirmó, existe una mayor inversión en promoción y seguridad para competir por los mercados internacionales.

Frente a ese escenario, reiteró la disposición de la iniciativa privada para participar económicamente en un fondo conjunto de promoción turística, pero aseguró que sus propuestas no han recibido respuesta.

“También nosotros queremos participar, la iniciativa privada quiere aportar para que se cree un fondo para la promoción mundial”, indicó. 

Las declaraciones de Hernández colocan dos asuntos sobre la mesa. El primero es la necesidad de transparentar la metodología con la que se calcularon los visitantes y la derrama atribuida al Mundial. El segundo es conocer qué estrategia se aplicará después del torneo para mantener a México en la conversación internacional.

Más allá del entusiasmo generado por el futbol, la industria requiere mediciones verificables. Sin datos precisos, las cifras corren el riesgo de convertirse en propaganda y las expectativas, como advirtió FEMATUR, pueden terminar afectando las decisiones comerciales de quienes sostienen la actividad turística.

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