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Industria y Gobierno

México le pone sabor al Mundial y convierte la fiesta futbolera en promoción turística global

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Roberto Monroy, presidente de ASETUR, asegura que más allá de las cifras, el mayor beneficio para el país será la imagen de hospitalidad, alegría y capacidad de recibir visitantes que México está proyectando al mundo

El Mundial apenas arrancó y México ya empezó a jugar otro partido: el de la promoción turística internacional. Para Roberto Monroy, presidente de la Unión de Secretarias y Secretarios de Turismo de México (ASETUR), el verdadero valor de la Copa Mundial de la FIFA 2026 no está solamente en la llegada de visitantes, la ocupación hotelera o la derrama económica inmediata, sino en la vitrina global que el torneo le está dando al país.

Y en esa cancha, dijo, México tiene una ventaja difícil de igualar: su capacidad natural para convertir cualquier encuentro en fiesta.

Monroy fue claro al señalar que, antes de iniciar el torneo, el ambiente mundialista no se sentía con la misma fuerza que en otras ediciones. Sin embargo, bastaron los primeros días de actividad para que México comenzara a marcar diferencia.

“Creo que quien le puso el sabor al Mundial fue México”, afirmó al destacar el ambiente que se vive en las calles, en las sedes y en los espacios públicos donde miles de aficionados nacionales y extranjeros se han reunido para seguir los partidos.

El presidente de ASETUR sostuvo que esa imagen de país alegre, hospitalario y festivo es una promoción imposible de comprar. Periodistas cargados en hombros durante enlaces en vivo, aficionados extranjeros conviviendo con mexicanos, calles tomadas por la emoción futbolera y ciudades volcadas al recibimiento de visitantes son, dijo, parte de una narrativa que hoy está recorriendo el mundo.

“Lo que se está viendo es a un México de fiesta, de gente buena, que recibe bien, que trata bien y que sabe hacer sentir bien al turista”

Aunque todavía habrá que esperar los cortes finales para medir el impacto real del torneo, Monroy adelantó que las primeras señales son positivas. Nuevo León, una de las sedes mundialistas, reporta niveles importantes de ocupación en plataformas de hospedaje, mientras que Ciudad de México ha recibido una fuerte presencia de visitantes internacionales, entre ellos miles de colombianos que han llenado de ambiente la capital.

Jalisco también registra una intensa actividad turística, acompañada de más de una veintena de puntos de activación para vivir el Mundial fuera de los estadios, lo que confirma que el torneo no se limita a los partidos, sino que se extiende a la vida pública de las ciudades anfitrionas.

Pero el fenómeno no se queda en las sedes. Monroy destacó que otros estados también comienzan a beneficiarse del flujo mundialista. En Michoacán, por ejemplo, se instalaron pantallas en Morelia y Pátzcuaro, donde llamó la atención la presencia de visitantes de Ecuador y Países Bajos portando las camisetas de sus selecciones.

Para el presidente de ASETUR, esto confirma que el Mundial también puede funcionar como detonador para destinos cercanos a las sedes, especialmente aquellos que pueden conectarse con Guadalajara y Ciudad de México, dos de los principales polos de atracción durante el torneo.

“Morelia está entre dos ciudades mundialistas: Guadalajara y Ciudad de México. Eso nos permite captar visitantes que quizá llegaron por el futbol, pero que hoy están descubriendo otros destinos”, apuntó.

El también secretario de turismo de Michoacán subrayó que México debe aprovechar esta coyuntura para ir más allá de la foto mundialista. El reto, dijo, será convertir la visita motivada por el futbol en una experiencia turística más amplia, capaz de llevar viajeros hacia destinos culturales, gastronómicos, naturales y comunitarios.

En ese sentido, el Mundial se perfila como una oportunidad para mostrar que México no es solo sede de partidos, sino un país con una oferta diversa, conectada y con capacidad de sorprender al visitante internacional.

Monroy también advirtió que el crecimiento de las plataformas de hospedaje obliga a revisar la estrategia de posicionamiento de la hotelería formal, que sigue siendo uno de los grandes activos turísticos del país por su calidad, infraestructura y hospitalidad.

El Mundial, dijo, está dejando una lección clara: México tiene el reflector encima, pero debe saber administrarlo. La fiesta ya empezó; ahora el desafío es que esa exposición se traduzca en más viajes, más estadía, mayor derrama y una imagen turística más fuerte después de que ruede el último balón.

Más allá del marcador, México ya está ganando un partido clave: el de mostrarse ante el mundo como un país que sabe recibir, emocionar y convertir el turismo en una experiencia viva.

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