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Rumbo al 1er Aniversario
Rose Papantonakis pone la mesa en Pangea para celebrar el arte de recibir
Una mesa bien puesta puede hablar de creatividad, cuidado y hospitalidad, pero también convertirse en el escenario de una verdadera crisis cuando la anfitriona pretende que todo salga perfecto. Entre anécdotas, consejos, humor y más de una confesión, la uruguaya Rose Papantonakis llegó a México para compartir una premisa tan sencilla como liberadora: recibir en casa también debe disfrutarse.
La recepción tuvo lugar en las oficinas de Pangea The Travel Store, en Polanco, donde las invitadas fueron recibidas con vino y champagne. Adriana Reyes, directora general de la agencia boutique, fungió como anfitriona y reunió a un selecto grupo de viajeras para dar la bienvenida a la escritora y conferencista, justo durante el mes en el que la compañía celebra su primer aniversario en México.
“Estamos muy contentos de que haya aceptado el desafío de venir a México y de comenzar esta aventura en un mes muy especial para nosotros, porque Pangea The Travel Store está cumpliendo un año en el país”, expresó Reyes.
La directora general destacó que la filosofía de la agencia, “Viaja como eres”, encuentra en Papantonakis una de sus mejores expresiones: una viajera espontánea, auténtica y dispuesta a descubrir el país a través de experiencias diseñadas a la medida.
Durante su estancia, la autora disfrutará de las fiestas patrias y recorrerá distintas ciudades de la República Mexicana, entre ellas Puebla. Además, prometió regresar para las celebraciones de Día de Muertos, acompañada por un atractivo grupo procedente de diferentes países de Latinoamérica, en un nuevo viaje organizado de la mano de Pangea The Travel Store.
Frente a invitadas, amigas y seguidoras, Rose presentó sus libros y habló de una de sus grandes pasiones: crear momentos alrededor de la mesa.
“Quienes me siguen en Instagram saben que les pongo mucha dedicación a las mesas, porque representan mi lado creativo”, compartió la uruguaya, quien ha convertido la hospitalidad, la elegancia y las buenas formas en el hilo conductor de su trabajo editorial.
Su primer libro, El arte de recibir en casa, alcanzó cuatro ediciones en Uruguay y abrió el camino para nuevas publicaciones. Después llegó Todo el año es Navidad, una obra que surgió ante la falta de propuestas pensadas para quienes celebran las fiestas decembrinas en el hemisferio sur.
Y es que, como explicó con humor, comer pavo relleno con castañas en pleno diciembre, con temperaturas de 35 grados, o imaginar calcetines de lana frente a una chimenea encendida no necesariamente representa la manera en que se vive la Navidad en esta parte del continente.
Por ello, el libro reúne recetas, mesas y diferentes propuestas adaptadas a la identidad, el clima y las costumbres del sur.
Más adelante apareció Chic, una publicación dedicada a la elegancia, pero no solo a aquella que se lleva puesta o se aprecia a simple vista. En sus páginas, Papantonakis aborda también la elegancia espiritual e intelectual, las buenas formas y aquellos comportamientos que pueden desarrollarse para conducirse con mayor sensibilidad en distintos ámbitos de la vida.
La idea nació a partir de sus historias en Instagram, donde cada mañana se pregunta qué ponerse y comparte con sus seguidores distintas alternativas para vestir. Aquel segmento cotidiano terminó por convertirse en un libro que va mucho más allá de la ropa.
Su publicación más reciente, Recibir y disfrutar, representa una versión renovada de El arte de recibir en casa. Aunque conserva reglas, recomendaciones y consejos prácticos, responde a una realidad distinta e incorpora recursos actuales, como códigos QR con playlists diseñadas para acompañar cada momento de una reunión.
Hay música para el coctel, el happy hour y la sobremesa, aunque para esta última la recomendación es bajar poco a poco el nivel de la celebración. De lo contrario, advirtió entre risas, los invitados pueden instalarse y no irse nunca más.
“Hay un problema gravísimo cuando alguien no se va de tu casa y piensas: ‘¿Qué hago?, ¿qué hago?’. Porque tienes que hacérselo saber con disimulo”, comentó ante las risas de las asistentes.
El libro incluye también ideas para quienes deben recibir a grupos numerosos. Su ascendencia griega inspiró un banquete helénico, mientras que una omelette party ofrece una alternativa sencilla y versátil para quedar bien tanto con vegetarianos como con carnívoros.
Recetas, fotografías de mesas y propuestas para diferentes tipos de encuentros completan una obra concebida no solo para admirarse, sino para utilizarse como una guía cotidiana.
Cada uno de sus libros, aseguró, es como un hijo al que ha dedicado tiempo, cuidado y mucho amor. Por eso, lejos de incomodarle que sus lectores desgasten sus páginas, le emociona comprobar que realmente les resultan útiles.
Una de sus alumnas le mostró recientemente un ejemplar adquirido cinco años atrás. De tanto consultarlo, el libro ya ni siquiera tenía tapa.
“Me dijo: ‘No te ofendas’. Y le respondí: ‘No, me encanta que lo usen, que lo tengan como guía y como referencia’”, recordó.
Pero entre las mesas impecables, las recetas, la música y las reglas de etiqueta, Rose Papantonakis descubrió que existía un ingrediente capaz de arruinar cualquier reunión: el estrés de quien recibe.
De ahí surgió el cambio entre El arte de recibir en casa y Recibir y disfrutar. La autora comprendió que, por más reglas que existan para colocar los cubiertos, disponer la vajilla o planear un menú, muchas personas dejan de disfrutar desde el momento en que abren las puertas de su hogar.
“¿De qué sirve recibir si la vamos a pasar mal?”, cuestionó.
Un poco de estrés, reconoció, puede ser señal de responsabilidad y del deseo genuino de atender bien a los invitados. El problema comienza cuando esa preocupación se transforma en irritabilidad, altera a toda la familia y hace que nadie quiera volver a organizar una reunión.
El nerviosismo del anfitrión, además, termina por llegar hasta la mesa. Los invitados perciben cuando quien los recibe está sufriendo y, en lugar de disfrutar, comienzan a pensar que habría sido mejor encontrarse en un restaurante.
Gran parte de esa tensión proviene del temor a que la comida se queme, algo se derrame o algún detalle no resulte exactamente como fue planeado. Frente a esa obsesión por controlar cada momento, Rose Papantonakis compartió la frase que define buena parte de su filosofía:
“La perfección no es una opción”.
Lo dijo desde la experiencia de una “ex perfeccionista” a quien todavía le gusta la excelencia y busca dar lo mejor de sí, pero que aprendió a dejar espacio para el error.
La perfección, explicó, no ofrece alternativas: las cosas salen perfectas o no. Cuando no resultan como se esperaba, aparecen la frustración y el sentimiento de fracaso.
En cambio, buscar la excelencia permite aceptar que algo puede volcarse, que una copa puede derramarse o que la comida quizá no llegue a la mesa con la misma temperatura que tendría en un restaurante. Son situaciones propias de una reunión real, dentro de una casa habitada por personas reales.
Detrás de esa exigencia, añadió, también se encuentra la naturaleza de muchas mujeres que están acostumbradas a dar, complacer y cuidar a los demás, pero que difícilmente saben recibir un reconocimiento.
Con su espontaneidad, Rose Papantonakis transformó la presentación de sus libros en una conversación sobre hospitalidad, elegancia y vida cotidiana. Pangea The Travel Store abrió las puertas de su casa para recibirla y ella, a cambio, recordó que ninguna vajilla impecable puede sustituir la calidez de una anfitriona presente, relajada y dispuesta a compartir.
Porque una buena mesa no es aquella en la que nunca sucede un accidente, sino aquella alrededor de la cual todos -incluido quien invita- encuentran un motivo para disfrutar.
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