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Industria y Gobierno

Segundo Informe
Turismo rompe récords, pero el Gobierno no explica cómo repartirá sus beneficios

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El Segundo Informe de Claudia Sheinbaum presume más visitantes y cruceristas, pero deja sin respuesta problemas de infraestructura, inseguridad, concentración, precariedad laboral y presión sobre los destinos

México recibió más visitantes internacionales durante el primer semestre de 2026, pero el dinero que dejaron creció a un ritmo mucho menor. Mientras la llegada de viajeros aumentó 7.7 por ciento, el ingreso de divisas avanzó apenas 0.5 por ciento, una diferencia que el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo exhibe, pero no explica.

El documento reporta cifras récord, defiende los proyectos turísticos y de transporte heredados de la administración anterior y reitera la intención de colocar a México entre los cinco países más visitados del mundo. Sin embargo, no presenta respuestas claras sobre cómo se distribuirán los beneficios, qué medidas se tomarán para reducir la concentración de la actividad ni cómo se resolverán las carencias que enfrentan las comunidades receptoras.

Tampoco precisa cuánto del dinero generado por el turismo llega a las pequeñas y medianas empresas, qué porcentaje permanece en las localidades, cuántos empleos formales se crean, cómo mejoran los salarios o qué inversión se destina a servicios médicos, seguridad, agua, movilidad y manejo de residuos.

De las mil 342 páginas que integran el Segundo Informe de Gobierno, siete están dedicadas a la política turística federal. El apartado parte de los principios del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 y presenta al sector como un motor de desarrollo económico, bienestar social y crecimiento regional sostenible.

“Tomando como base los preceptos del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2025–2030, el Gobierno de México impulsó una política turística sustentada en los principios del humanismo mexicano para consolidar al turismo como un motor de desarrollo económico, bienestar social y crecimiento regional sostenible. Aprovechando la ubicación estratégica de México, su amplia conectividad y la riqueza de su patrimonio natural, histórico y cultural, las acciones emprendidas fortalecieron la competitividad del sector, impulsaron el desarrollo de las comunidades y promovieron la conservación del patrimonio nacional”, señala el informe.

La declaración fija los objetivos, pero el desglose disponible se concentra principalmente en cantidades: cuántas personas llegaron, cuánto gastaron y cuántos pasajeros utilizaron determinados proyectos de infraestructura. Los indicadores sobre bienestar, inclusión, distribución económica, calidad del empleo y conservación de los recursos son insuficientes para determinar si el crecimiento señalado se tradujo en mejores condiciones para la población.

Más visitantes, pero el gasto apenas crece

Con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Gobierno Federal informó que México recibió 51.1 millones de visitantes internacionales entre enero y junio de 2026, lo que representó un crecimiento de 7.7 por ciento frente a los 47.4 millones contabilizados durante los mismos meses de 2025.

De ese total, 24.5 millones fueron turistas internacionales, 4.6 por ciento más que los 23.4 millones registrados un año antes.

No obstante, la derrama económica generada por los viajeros internacionales alcanzó 18 mil 782 millones de dólares, sólo 0.5 por ciento más que en el primer semestre de 2025.

La brecha entre ambos indicadores obliga a revisar el significado de los récords. El país recibió millones de visitantes adicionales, pero el crecimiento de los ingresos fue marginal. El informe no detalla las causas de esta diferencia ni plantea una estrategia específica para elevar el gasto promedio, prolongar las estancias o lograr que una mayor proporción de los recursos llegue a las empresas y comunidades mexicanas.

El resultado también pone en duda que el éxito turístico pueda medirse únicamente a partir del volumen de llegadas. Recibir más viajeros no necesariamente implica generar mayor rentabilidad, bienestar social o desarrollo regional.

El segmento de cruceros mostró un mejor comportamiento. Durante el primer semestre arribaron 6.6 millones de pasajeros, 15.2 por ciento más que los 5.7 millones del mismo periodo de 2025.

La derrama económica alcanzó 574.9 millones de dólares, con un crecimiento anual de 18.7 por ciento frente a los 484.2 millones reportados un año antes.

Sin embargo, tampoco se especifica cuánto de ese ingreso permaneció en los puertos, qué empresas fueron beneficiadas, cuántos empleos formales se generaron o cuál fue el costo ambiental y urbano de recibir un mayor número de embarcaciones y pasajeros.

Crecimiento concentrado y comunidades fuera del reparto

Uno de los problemas pendientes es la concentración de la actividad. México cuenta con una amplia diversidad natural, histórica y cultural, pero una parte importante de los visitantes y la inversión continúa dirigiéndose hacia los destinos consolidados y los principales corredores turísticos.

El propio Gobierno reconoce que Estados Unidos mantiene su posición como uno de los mercados emisores más importantes para México, al mismo tiempo que enfrenta una reducción de frecuencias aéreas entre ambos países.

Mercados como Colombia, Brasil y Japón presentan avances, pero diversificar el origen de los visitantes sigue siendo una tarea pendiente. A esta dependencia se suma la concentración dentro del territorio nacional, donde los destinos con mayor conectividad, infraestructura e inversión absorben buena parte de los flujos turísticos.

El informe no determina qué estados, municipios o comunidades permanecen al margen del crecimiento reportado ni qué acciones se emprenderán para incorporarlos de manera competitiva.

Tampoco establece mecanismos para impedir que la inversión se concentre exclusivamente en grandes desarrolladores, cadenas hoteleras y operadores, mientras los pequeños negocios participan sólo de manera marginal.

El problema no radica únicamente en atraer turistas hacia nuevos territorios, sino en garantizar que las comunidades puedan desarrollar empresas, ofrecer servicios, acceder a financiamiento, incorporarse a las cadenas de proveeduría y conservar el control sobre sus recursos.

Sin metas verificables, presupuesto identificado y resultados desglosados por localidad, no es posible saber si la política turística está reduciendo las desigualdades regionales o solamente ampliando el mapa promocional del país.

Turismo comunitario: prioridad en el discurso, resultados por demostrar

El Segundo Informe incluye un subapartado denominado “Desarrollo del Turismo Rural y Comunitario”, uno de los temas más promovidos por el Gobierno Federal.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha colocado este modelo dentro de sus conferencias matutinas y giras por los estados. La Secretaría de Turismo, encabezada por Josefina Rodríguez Zamora, también lo ha convertido en un componente recurrente de sus presentaciones y encuentros con medios de comunicación.

El planteamiento busca que las comunidades sean protagonistas de la actividad y no únicamente proveedoras de mano de obra o parte del atractivo promocional. No obstante, el informe no ofrece elementos suficientes para conocer cuántos proyectos alcanzaron viabilidad económica, qué ingresos generaron, cuántos empleos permanentes crearon o cómo se distribuyeron sus beneficios.

También queda pendiente conocer qué acompañamiento recibirán las empresas comunitarias para comercializar sus productos, profesionalizar sus servicios, acceder a tecnología, cumplir con requisitos legales y conectarse con agencias de viajes, operadores y plataformas digitales.

El desafío será demostrar que el turismo rural y comunitario no se queda en declaratorias, distintivos, catálogos y actos promocionales, sino que genera ingresos estables y fortalece la autonomía económica de las localidades.

De lo contrario, los habitantes podrían asumir los costos ambientales, sociales y culturales del crecimiento, mientras los mayores beneficios terminan concentrados en inversionistas externos.

Infraestructura insuficiente para sostener el crecimiento

El turismo requiere mucho más que campañas de promoción. Su operación depende de carreteras en buenas condiciones, aeropuertos funcionales, transporte público, servicios médicos, seguridad, disponibilidad de agua, manejo de residuos y conectividad digital.

Promover destinos que no cuentan con estos servicios puede acelerar su deterioro. La llegada masiva de visitantes aumenta la demanda de agua y energía, genera residuos, presiona la movilidad y eleva el costo de la vivienda.

En algunos destinos, el crecimiento de alojamientos turísticos y rentas vacacionales también ha reducido la oferta habitacional para los residentes. El informe no plantea cómo atenderá el Gobierno Federal estos efectos ni qué coordinación establecerá con estados y municipios para ordenar el desarrollo.

Tampoco detalla cuánto se invertirá específicamente en infraestructura turística, qué destinos serán prioritarios, cuáles son los plazos de ejecución ni bajo qué indicadores se evaluarán los resultados.

El problema se agrava cuando la promoción avanza más rápido que los servicios públicos. Un destino puede aumentar su número de visitantes mientras sus habitantes enfrentan escasez de agua, deficiencias médicas, saturación vial, contaminación y encarecimiento de productos básicos.

Sin ordenamiento territorial y límites de capacidad, el crecimiento puede destruir precisamente los recursos naturales, culturales y urbanos que sostienen el atractivo turístico.

Inseguridad, el problema que no desaparece de los destinos

La inseguridad constituye otro de los grandes pendientes. Diversas regiones turísticas enfrentan la presencia del crimen organizado, hechos violentos y una percepción negativa que afecta tanto a los visitantes como a los trabajadores y habitantes.

El Segundo Informe no explica qué estrategia específica se aplicará en los corredores turísticos, cómo se protegerá a los viajeros durante sus desplazamientos ni de qué manera se coordinarán las autoridades federales, estatales y municipales.

La seguridad turística no puede limitarse a vigilar playas, aeropuertos y zonas hoteleras. También requiere carreteras seguras, transporte confiable, atención inmediata a víctimas y protección para empresarios, trabajadores y comunidades.

La ausencia de indicadores específicos impide conocer cuántos incidentes involucraron a turistas, qué destinos presentan mayor riesgo y qué resultados tuvieron las acciones implementadas.

Mientras no exista una política claramente identificable, la inseguridad continuará como uno de los factores capaces de frenar inversiones, reducir la demanda y dañar la imagen internacional del país.

Informalidad laboral, otro vacío del balance

El informe tampoco profundiza en las condiciones de quienes trabajan en la industria. El turismo genera empleos en hoteles, restaurantes, agencias, transporte, comercio, entretenimiento y servicios, pero una parte de estas actividades mantiene altos niveles de informalidad, temporalidad y bajos salarios.

El aumento de visitantes no garantiza por sí mismo mejores empleos. Para que el turismo produzca bienestar se requieren contratos formales, acceso a seguridad social, capacitación, igualdad de oportunidades y salarios suficientes.

No se informa cuántos empleos formales se generaron por el crecimiento turístico de 2026, cuánto aumentaron los salarios ni qué estrategia se aplicará para reducir la informalidad.

Sin esta información, la promesa de bienestar social permanece desvinculada de las condiciones reales de los trabajadores que atienden a los millones de visitantes reportados.

El Mundial dejó turistas; falta conocer el legado

El comportamiento del turismo durante 2026 también estuvo influido por la celebración de la Copa Mundial de la FIFA. La competencia representó una oportunidad para atraer visitantes, proyectar los destinos mexicanos, fortalecer la conectividad y acelerar inversiones.

Sin embargo, el incremento temporal de viajeros no necesariamente constituye una estrategia de largo plazo.

El balance deberá determinar si las nuevas rutas aéreas permanecerán, si la infraestructura seguirá operando después del torneo, si los destinos lograron retener nuevos mercados y si las pequeñas empresas participaron en los beneficios económicos.

El informe no precisa cuál fue el impacto directo del Mundial, cuánto se invirtió para atender a los visitantes, qué derrama llegó a las comunidades ni cuál será el legado turístico una vez terminada la competencia.

Sin esa evaluación, las cifras positivas de 2026 podrían responder a una coyuntura extraordinaria y no necesariamente a una transformación estructural del sector.

El Gobierno defiende Tren Maya, Mexicana y AIFA

Durante la ceremonia de presentación del Segundo Informe de Gobierno en Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum defendió los principales proyectos de transporte relacionados con el turismo y la conectividad, varios de ellos iniciados durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

“A todos aquellos que auguran que no funciona, el Tren Maya ha transportado 2.5 millones de pasajeros y evoluciona conforme a lo planeado. Mexicana de Aviación ha transportado a un millón de pasajeros y llegaremos al triple con 14 aviones más, de acuerdo a sus metas. El AIFA ha transportado 3.6 millones de pasajeros en el primer semestre de 2026, incluso por encima de lo planeado. El Tren Interoceánico ha transportado dos millones de toneladas y el Tren de Pasajeros iniciará nuevamente operaciones entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, dependiendo de sus tramos”, enumeró.

Las cifras informan cuántos pasajeros han sido transportados, pero no resuelven los cuestionamientos sobre los costos de operación, la rentabilidad, los subsidios requeridos, la ocupación de los servicios o los beneficios económicos generados en las comunidades conectadas.

El número de usuarios tampoco permite determinar, por sí mismo, si los proyectos alcanzaron sus objetivos financieros, sociales y turísticos.

Sheinbaum informó además que se ha repavimentado 88 por ciento de los 51 mil kilómetros de carreteras federales libres de peaje y anunció una inversión de 700 mil millones de pesos para ampliar la red carretera en cinco mil kilómetros.

“Duplicamos el presupuesto para caminos artesanales y, junto con comunidades indígenas, hemos construido 135 caminos equivalentes a 368 kilómetros. Además, intervenimos más de mil 100 kilómetros de infraestructura carretera en la Mixteca de Oaxaca y Puebla”, señaló.

La mandataria calificó la recuperación del sistema ferroviario como un “sello de la cuarta transformación de la vida pública” y destacó los proyectos que se encuentran en desarrollo.

“El Tren Felipe Ángeles, en su tramo Lechería-AIFA, se consolida como una alternativa moderna de movilidad para cerca de tres millones de habitantes, además de permitir el acceso rápido al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Avanzan, además, los trenes AIFA-Pachuca, Ciudad de México-Querétaro, Querétaro-Nuevo Laredo, Querétaro-Guadalajara, Salina Cruz-Ciudad Hidalgo, Roberto Ayala-Dos Bocas y el Tren Maya de carga”, sostuvo.

La construcción de carreteras y trenes puede favorecer la movilidad y ampliar la conectividad de los destinos. Sin embargo, el informe no desglosa qué parte de estas inversiones responde directamente a necesidades turísticas ni cómo se integrarán con el desarrollo de las comunidades.

Celebración oficial frente a preguntas pendientes

A la ceremonia acudieron más de 300 invitados especiales. Entre los representantes empresariales estuvieron Daniel Jesús Chávez Morán, presidente de Grupo Vidanta; José Antonio Chapur Zahoul, director general de Palace Resorts, y Octavio de la Torre Stéffano, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo.

Por parte del Gobierno Federal participaron Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo, y Sebastián Ramírez Mendoza, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo.

Después de la presentación, Rodríguez Zamora celebró los indicadores difundidos por la Presidenta.

“En el tema turístico vamos muy bien. Muchos retos que cumplir en el trabajo diario. Este segundo año de Gobierno llegamos a 7.7 por ciento más de viajeros internacionales, 51.1 millones; y más de 24 millones de turistas, 4.6 por ciento más. ¡Que viva la cuarta transformación! ¡Que viva Claudia Sheinbaum Pardo!”, expresó mediante un breve videomensaje publicado en sus redes sociales.

La celebración contrasta con las interrogantes que el propio informe deja pendientes. El Gobierno informa cuántos turistas llegaron, pero no cuánto de la derrama permaneció en las comunidades. Habla de turismo comunitario, pero no presenta resultados suficientes para medir su impacto. Defiende grandes proyectos, pero no detalla su rentabilidad ni los recursos públicos necesarios para sostenerlos.

También presume el crecimiento del sector sin explicar cómo atenderá la inseguridad, la informalidad laboral, la falta de servicios, la concentración de la inversión, la escasez de agua, el manejo de residuos y el encarecimiento de la vivienda en los destinos con mayor presión turística.

El objetivo de ingresar al grupo de los cinco países más visitados del mundo mantiene el énfasis en la cantidad. La verdadera prueba, sin embargo, será determinar si México puede construir un modelo que genere más ingresos por visitante, distribuya mejor sus beneficios y preserve los recursos que hacen posible la actividad.

El Segundo Informe confirma que el turismo crece, pero todavía no explica cómo resolverá los problemas que ese mismo crecimiento profundiza. Los récords ofrecen una fotografía positiva; las respuestas sobre bienestar, sustentabilidad, seguridad e inclusión siguen pendientes.

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