Navieras
El destino le roba protagonismo al barco en los cruceros de expedición
Llegar a territorios poco accesibles, observar fauna en su hábitat y explorar paisajes que cambian todos los días está transformando la manera de viajar en crucero. En las expediciones polares, el barco deja de ser el centro de la experiencia para convertirse en la puerta de entrada al Ártico y la Antártida.
A diferencia de los itinerarios tradicionales, organizados alrededor de puertos, ciudades y horarios previamente establecidos, estos viajes dependen de las condiciones del hielo, el clima y la presencia de fauna. Cada jornada puede modificarse para aprovechar las oportunidades que ofrece el territorio.
Un cambio en el tiempo puede conducir a una navegación entre icebergs, al encuentro con una colonia de animales o a un desembarque en una zona que inicialmente no estaba contemplada. En este tipo de travesías, lo inesperado no altera la experiencia: forma parte de ella.
La búsqueda de viajes más activos y menos convencionales ha impulsado el crecimiento de las expediciones hacia regiones como Svalbard, Groenlandia, el Alto Ártico canadiense y diferentes zonas de la Antártida.
En estos territorios opera Quark Expeditions, compañía especializada en exploración polar, cuyos itinerarios combinan la navegación con desembarques en Zodiac, recorridos en kayak, caminatas y programas de fotografía.
Dependiendo de la ruta y las condiciones, una jornada puede comenzar entre hielos y continuar con una excursión terrestre o una aproximación a la fauna. Más que seguir un programa rígido, la expedición se adapta para aprovechar cada posibilidad de exploración.
La experiencia también exige embarcaciones preparadas para navegar en regiones donde la infraestructura turística es limitada y el principal atractivo se encuentra fuera del barco.
A bordo del Ultramarine, Ocean Explorer y World Voyager, Quark Expeditions utiliza las embarcaciones como bases de operación desde las cuales los viajeros pueden descubrir el entorno de distintas maneras.
El Ultramarine cuenta, además, con dos helicópteros que permiten realizar vuelos panorámicos y, cuando las condiciones meteorológicas y el itinerario lo permiten, acceder a zonas más alejadas.
Esta forma de viajar también refleja un cambio en el concepto del lujo. La exclusividad ya no se mide solamente por las dimensiones de una suite, la gastronomía o las amenidades disponibles, sino por el acceso a lugares remotos y la posibilidad de vivir experiencias difíciles de reproducir.
La compañía complementa los recorridos con especialistas que ayudan a interpretar los ecosistemas, la fauna y las características geográficas de cada región, aportando un componente de aprendizaje a la aventura.
En el Ártico y la Antártida, ningún recorrido es exactamente igual a otro. Las condiciones del hielo, las horas de luz y los avistamientos cambian según el territorio y el momento de la temporada.
Para los viajeros que ya conocen los destinos tradicionales, las expediciones polares plantean otra manera de elegir un viaje: primero se decide qué territorio se quiere descubrir y después se busca la embarcación y el itinerario que permitan explorarlo.






