Aerolíneas y Transporte
De acuerdo a estudio de Aeroméxico
En México, 93.2% de los casos de trata de personas no llega a investigarse
En México, 93.2% de los casos de trata de personas no llega a investigarse, mientras hoteles, restaurantes, aeropuertos, terminales de autobuses y alojamientos ofrecidos en plataformas digitales permanecen como puntos ciegos donde las redes criminales pueden operar sin ser detectadas.
La falta de preparación dentro de la industria turística agrava el problema. Aunque 84% de sus trabajadores asegura tener conocimientos sobre este delito, más de 40% nunca ha recibido capacitación específica para reconocer señales de alerta ni sabe cómo actuar ante un posible caso.
Estos hallazgos forman parte del primer estudio que analiza la relación entre la trata de personas y la actividad turística en México, elaborado por Aeroméxico y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en Ciudad de México, Cancún y Puerto Vallarta.
El “Panorama de la Trata de Personas en el Turismo en México” advierte que la alta movilidad, la llegada constante de visitantes y la informalidad laboral pueden ser aprovechadas por las redes de trata para trasladar, alojar o explotar a sus víctimas.
La investigación se concentró en tres de los destinos turísticos más importantes del país, donde la elevada afluencia de viajeros coincide con condiciones de vulnerabilidad social. En la capital abarcó las alcaldías Álvaro Obregón, Benito Juárez, Coyoacán, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza; en Cancún se tomó como referencia el municipio de Benito Juárez.
El turismo puede convertirse en una primera línea de protección
Los puntos ciegos pueden aparecer prácticamente en cualquier eslabón del viaje. El personal de aerolíneas, aeropuertos, hoteles, restaurantes, terminales y servicios de alojamiento puede encontrarse frente a una posible víctima sin reconocerla o sin saber ante qué autoridad reportar la situación.
Esa cercanía también representa una oportunidad. Con la preparación adecuada, quienes tienen contacto directo con pasajeros y huéspedes pueden detectar comportamientos inusuales, reconocer señales de riesgo y activar protocolos antes de que la víctima desaparezca nuevamente entre las cifras.
“La trata de personas se aprovecha de espacios, dinámicas y vulnerabilidades presentes en distintos sectores”, señaló Stacy de la Torre, jefa de Oficina de UNODC México.
Destacó que fortalecer e involucrar a la industria turística para identificar riesgos, prevenir situaciones de explotación y actuar oportunamente puede convertirla en una verdadera primera línea de protección.
La principal brecha, según el estudio, se encuentra en la capacitación. Saber que la trata existe no garantiza que un trabajador pueda identificarla. Tampoco significa que conozca los mecanismos adecuados para reportar un posible caso sin poner en peligro a la víctima, a otras personas o a sí mismo.
Más de nueve mil víctimas en una década
Entre 2015 y 2025 fueron identificadas 9 mil 18 víctimas de trata de personas en México, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
El Informe Mundial sobre Trata de Personas de UNODC indica que 63% de los casos correspondió a la modalidad de explotación sexual, cuyas principales víctimas son mujeres y niñas.
El contraste entre las víctimas identificadas y el elevado porcentaje de casos que no llega a investigarse revela una realidad todavía más profunda: los registros oficiales muestran únicamente una parte de un delito que suele permanecer oculto y que se alimenta del miedo, la vulnerabilidad y la dificultad para detectar a quienes lo cometen.
Para transformar los resultados de la investigación en medidas concretas, Aeroméxico y UNODC presentaron también el “ABC de Actuación para Personal y Empresas del Sector Turístico”.
La herramienta reúne acciones para que los prestadores de servicios aprendan a identificar señales de alerta y reportar de manera segura un posible caso. El contenido integra recomendaciones técnicas de UNODC y la experiencia acumulada por Aeroméxico durante diez años de trabajo en prevención y detección.
“Este estudio no pertenece a una organización en particular; pertenece a todos los que creemos que el crecimiento del turismo debe ir acompañado de una profunda responsabilidad social y del respeto irrestricto a los derechos humanos”, afirmó Ernesto Gómez Pombo, general counsel de Aeroméxico.
El directivo sostuvo que los hallazgos muestran tanto la situación actual como el camino que deberá seguir la industria mediante el fortalecimiento de capacidades, el intercambio de aprendizajes y la colaboración entre empresas, autoridades y organizaciones.
Una década de prevención desde la aviación
Desde 2016, Aeroméxico cuenta con un protocolo para detectar posibles casos de trata de personas durante sus operaciones. La compañía fue también la primera aerolínea del mundo en sumarse a la campaña Corazón Azul #AquíEstoy de UNODC.
Entre 2019 y el cierre de 2025, el 23% de los casos detectados por la aerolínea fue confirmado como positivo. El resultado demuestra que la capacitación y la existencia de procedimientos claros pueden marcar una diferencia frente a un delito difícil de reconocer a simple vista.
Stacy de la Torre reconoció el liderazgo de Aeroméxico y sus diez años de labor ininterrumpida. Señaló que su incorporación a Corazón Azul marcó una pauta que ahora busca extenderse a otras empresas y actividades vinculadas con el turismo.
Al concluir la presentación, representantes de Aeroméxico, UNODC y los sectores turístico y empresarial firmaron una Declaración de Principios para reforzar la prevención y consolidar una cultura de respeto a los derechos humanos.
El estudio coloca frente a la industria una responsabilidad que ya no puede eludirse. Los espacios turísticos pueden ser utilizados por las redes de trata, pero también pueden convertirse en lugares de detección y respuesta temprana. Para lograrlo, no basta con reconocer el problema: es indispensable que quienes trabajan diariamente frente a pasajeros y huéspedes estén capacitados para identificarlo, reportarlo y actuar a tiempo.






